La responsabilidad política es cosa de fascistas

En la puerta principal del Parlamento montaron ayer un inusitado dispositivo de control que incluyó, sorprendentemente, la puesta en funcionamiento de ese arco de seguridad que lleva tanto tiempo ahí, fané y descangallado, que muchos lo toman como una escultura posvanguardista de un artista palmero protegido en su día por don Antonio Castro Cordobez. Por supuesto nadie informaba de nada: una vieja tradición parlamentaria que en el recinto de Teobaldo Power se cumple rigurosamente. Más tarde aparecieron por ahí, con motivo de la aprobación de la ley de Municipios Turísticos, un montón de alcaldes y concejales, encabezados simbólicamente por José Miguel Rodríguez Fraga, cuyos primeros votantes debieron ser trilobites. Pero ni siquiera la presencia patriarcal del alcalde de Adeje explicaba tan refuerzo en el control de entrada.

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