Jazmines para Gilda

La poderosa simbología de las flores ha llevado a su apropiación por diversas naciones. El cardo es de los escoceses, al igual que el tulipán sublimó el orgullo de los neerlandeses. La flor del cerezo casi es sacra en Japón; mientras que la flor de lis, junto con la advocación mariana, destila la esquizofrenia francesa: el tuétano republicano sin renunciar al boato absolutista de Versalles.

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