«Hacienda somos todos» es un mero eslogan publicitario, no un fundamento de derecho, defendió la abogada del Estado en el juicio del caso Nóos. La proba funcionaria trataba así de aligerar el peso de la ley de las nobles espaldas de la infanta Cristina de Borbón, sentada en el banquillo junto a su por entonces esposo Iñaki Urdangarin, quien sería condenado a 5 años y 10 meses de prisión por malversación, prevaricación, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales.
Si Hacienda no somos todos, ni casi todos, o somos unos más que otros, tendremos que pensar que la lista de morosos que cada año llega con el solsticio de verano constituye un entretenimiento inane, una lectura para la canícula más ligera que los múltiples sumarios judiciales que atañen a los aledaños del Gobierno. Al ‘famoseo’ no le suele salir a devolver, pero algunos se resisten a pagar.
En la portada del número especial de la revista ‘¡Hacienda!’ que remata cada campaña tributaria aparecen este año como deudores Mario Conde, Paz Vega, Bertín Osborne, Patricia Conde y Kiko Matamoros, entre otros. Y, oh sorpresa, Isabel Pantoja. La tonadillera que en menos de un mes cumplirá 70 años debe, según las cifras publicadas, 1,3 millones de euros, 264.000 más que en el ejercicio 2024.
Ella es esa, la que fue condenada en 2013 a 2 años de prisión y a una multa de 1,1 millones por un delito de blanqueo de capitales en el marco de la operación Malaya, un escándalo de corrupción relacionado con su expareja Julián Muñoz mientras era alcalde de Marbella.
Cabría imaginar que tras cumplir tres cuartas partes de la pena y recuperar su vida tendría más cuidado con el dinero y sus consecuencias, pero le va el riesgo y no le acaban de salir las cuentas. Adeuda a las arcas públicas un montante similar al producto de la venta de la mítica ‘Cantora’. La finca gaditana donde vivió su gran amor y formó una familia junto al torero Francisco Rivera Paquirri, cuya muerte en Córdoba por una cogida al año de su boda le valió a Isabel Pantoja el apodo de ‘viuda de España’, ha sido adquirida por un libanés por 1,2 millones. Este es uno de los datos que ofrecerá el programa ‘El precio de Cantora’ de Telecinco, con Santi Acosta a los mandos, que incluye un recorrido en exclusiva por el bucólico lugar que hoy permanece abandonado.
Ha pasado página y puesto un océano de por medio Isabel Pantoja, la última folklórica eminente, que vive en Gran Canaria, cerca de su sobrina favorita, Anabel Pantoja, investigada junto su pareja por las graves lesiones sufridas por su bebé tras un «zarandeo violento», señalaba un informe forense. Jesús, no da tregua esta familia, de susto en susto, siempre a la greña, alimentando la polémica.
La voz de ‘Se me enamora el alma’ no se habla con su hija Isa, adoptada en Perú, sin oficio conocido, asidua de los programas de cotilleos y madre de dos niños, y mantiene una relación de tira y afloja con su primogénito Kiko, quien le ha dado tres nietos y un sinfín de quebraderos de cabeza. Cualquier persona que haya trabajado para ella, desde el mayoral de su finca a su peluquera, secretarias, niñeras o limpiadoras, cualquier miembro de su constelación familiar, cuñadas, maridos de primas o amigas de sus amigas María del Monte o Encarna Sánchez ha podido disfrutar de minutos de gloria bien remunerada a cambio de alguno de sus secretos.
Dueña de una impresionante carrera en la música cristalizada en una treintena de discos de los que ha vendido millones de copias, adorada en Latinoamérica, la Pantoja no cuelga la bata de cola. La gira 50 Aniversario, que emprendió en 2023 para conmemorar su medio siglo sobre el escenario no se ha cerrado, pero sus incondicionales lo tienen difícil para verla en vivo. La esperaban el pasado 27 de junio en el Icónica Sevilla Fest, en una actuación junto a una orquesta sinfónica que en el último momento fue cancelada. Una ‘espantá’ con cruce de acusaciones de incumplimiento de contrato a la promotora y amenaza de denuncia por estafa contra la artista. La cita de un festival que está reuniendo a figuras de la talla de Lenny Kravitz, Robbie Williams o Maroon 5 contaba con el morbo añadido de unir en el mismo cartel a Isabel Pantoja y a su hijo, quien sí se presentó al bolo. Al grito de «por mis cojones que mi madre suena hoy aquí» pinchó DJ Kiko Rivera la canción ‘Así fue’. Me puedo imaginar al currito de Hacienda asignado al expediente Pantoja coreando con el público su famoso su estribillo «no te aferres a un imposible», que sin cantar, la deuda no puede bajar.
Fuente: Diario de Mallorca











