Puedes ser tú

Puedes ser tú. O tu amiga. O tu compañera de trabajo. O tu hija. Si hay suerte -maldita, funesta, desdichada suerte-, un día la policía se pondrá en contacto contigo. Entonces sabrás. Quizá en ese instante de estupefacción entiendas esas infecciones vaginales recurrentes, esos dolores inexplicables, también el aturdimiento, la fatiga.

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