OLA DE CALOR | Once semanas sin clases, calor extremo y pantallas: «El ocio de los niños en verano es cada vez más tóxico»

Madre de una niña de 9 años, Alicia confiesa que desea y teme el verano a partes iguales. «Tus vacaciones siempre son más cortas que las de tus criaturas, así que tienes que estar haciendo equilibrios constantemente. Los ‘casals’ cuestan un dineral y, la mayoría de las veces, no puedes permitirte un horario que cubra las mismas horas que la escuela», se sincera esta madre, para quien el calor extremo de las dos primeras semanas de las 11 que duran las vacaciones escolares -aún quedan nueve- ha supuesto un obstáculo añadido. «Hay momentos en que el calor es totalmente incapacitante. Tu hija te pide que juegues con ella a las cartas, pero tú bastante tienes con vaciar el lavavajillas sin fundirte», cuenta Alicia, consciente de que el verano supone un doble trabajo -el propio y el de «dinamizadora de actividades»- y de que atravesarlo en mejores o peores condiciones depende, en gran medida, de la clase social. «No es lo mismo tener aire acondicionado que no tenerlo, o poder pagar un ‘casal’ o no poder hacerlo», ejemplifica. Según el Idescat, uno de cada tres niños catalanes viven en hogares que no pueden permitirse una semana de vacaciones al año.

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