Siete Puertas está camino de Santa Brígida, todavía dentro de Las Palmas de Gran Canaria, en el entorno de La Calzada y La Angostura. El nombre identifica a un pago y también a un barranquillo que baja hacia el Guiniguada.
Durante siglos, el territorio formó parte del antiguo municipio de San Lorenzo, antes de su polémica incorporación a Las Palmas de Gran Canaria en 1939. Históricamente fue una zona rural, de cultivos, viñas, frutales, casas-cueva, bancales y pequeñas propiedades, y en buena medida nunca dejó de serlo. En su nombre también se conserva parte de esa trayectoria.
El historiador Juan Francisco Santana Domínguez, especialista en la historia de San Lorenzo, vincula el origen de Siete Puertas con el pasado indígena de la zona. La zona pudo albergar un asentamiento de los antiguos canarios y todavía en el siglo XVIII conservaba restos visibles, como paredes, muros o cuevas. El nombre podría proceder de la existencia de siete entradas o puertas en esas estructuras.
La documentación antigua apunta en esa dirección. En 1774 se menciona una tierra que lindaba con «la pared nombrada de los canarios», y en 1783 aparece otra alusión a «una pared de canarios», situada sobre el Barranquillo de Siete Puertas.
Viviendas diseminadas en Siete Puertas. / ANDRES CRUZ
Siete Puertas, antes Puerto de las Galgas
El topónimo Siete Puertas no aparece documentado hasta el siglo XVIII. Antes, la zona figura como Puerto de las Galgas, nombre registrado desde comienzos del siglo XVI. En una referencia de 1742 se habla del «cercado de viña y árboles que llaman de Siete Puertas, que está en el Puerto de las Galgas». Siete Puertas aparece ahí dentro de un territorio que todavía mantenía su nombre antiguo.
Durante el siglo XVIII convivieron ambos nombres. Con el tiempo, Puerto de las Galgas fue perdiendo uso y Siete Puertas acabó imponiéndose como denominación de todo el entorno.
Puerto de las Galgas no parece tener relación con el galgo tal como lo entendemos hoy. La RAE recoge «galga», en el Diccionario histórico del español de Canarias, con el sentido de piedra grande, aunque aún manejable. También remite a la piedra que se desprende de una cuesta y cae ladera abajo, rodando y dando saltos. La relación con la piedra encaja con el paisaje de la zona y con las dos principales explicaciones sobre el origen de Siete Puertas: la asociada a las estructuras indígenas y otra que apunta a una antigua cantera.
La teoría de la cantera
Esa otra explicación vincula el origen del nombre con una antigua cantera de piedra situada en la zona de Siete Puertas. Según recoge Humberto Pérez en su blog de toponimia e historia de Gran Canaria, aquella cantera habría tenido siete bocas o entradas, de donde procedería el nombre. De ella se habría extraído piedra entre 1799 y 1810 para la segunda fase de las obras de la Catedral de Santa Ana, además de material destinado a la construcción de bancales.
Esta explicación, en todo caso, obliga a mirar las fechas. El nombre de Siete Puertas ya aparece documentado en 1742, varias décadas antes de esa extracción vinculada a la Catedral. Eso no descarta la teoría, pero sí apunta a que la cantera y sus supuestas siete entradas debían de existir antes de ese aprovechamiento posterior.
Ambas hipótesis no tienen por qué ir enfrentadas. Las dos remiten a un paisaje de interior, pedregoso y marcado por barrancos, con usos rurales y una larga historia. Si el origen está en alguna de ellas, el nombre tendría su explicación en el propio territorio.













