La ilusión estaba por las nubes en el CC Alisios para vivir la eliminatoria ibérica del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México entre España y Portugal. Cientos de isleños acudieron a la cita acompañadas de amigos y familiares para sufrir y disfrutar en comunión del destino de la selección española, celebrando juntos el golazo de Mikel Merino que ejecutaba al cuadro luso para sellar su billete para los cuartos de final (0-1).
Las camisetas de España no podían faltar. Algunos lucían el nombre de Lamine Yamal a la espalda; otros, el de Pedri, uno de los dos representantes canarios en la selección, junto a Yeremy Pino. Incluso se apreciaban a aficionados que lucían orgullos la elástica de Portugal con el dorsal 7 de Cristiano Ronaldo. Pero, por encima de todo destacó el ambiente festivo.
Pasión por Lamine, Cucurella y Oyarzabal
El himno fue uno de los momentos más emotivos de la tarde. Varios de los aistentes se levantaron para entonarlo como si fueran los propios jugadores, mientras otros lo acompañaban con aplausos o lo tarareaban. Durante la presentación de las alineaciones, los futbolistas que despertaron una mayor ovación entre la afición española fueron Lamine Yamal, Marc Cucurella y Mikel Oyarzabal, elevando notablemente los decibelios en el lugar. En el bando portugués, por el contrario, CR7 fue recibido con una sonora pitada por parte de la afición canaria.
La tensión entre los aficionados era palpable. Aday, un estudiante, confesaba en la previa estar especialmente nervioso: «Espero que el partido se resuelva pronto; mi cuerpo no aguantaría otra tanda de penaltis». Aun así, el optimismo predominaba, como reflejaba Pablo: «La ilusión se nota en las calles, donde ves a muchísima gente con camisetas de la selección y estoy seguro de que vamos a ganar este Mundial».
«Este año se viene la segunda estrella»
Con el paso de los minutos, la tensión llegó hasta el punto de que cualquier contratiempo se vivía con intensidad. Los minutos pasaban y a España le costaba encontrar el gol pese a someter a Portugal. La desesperación se apoderó de los aficionados canarios, algunos incluso mordiéndose las uñas por los nervios, hasta que en el minuto 91 estalló la euforia en Alisios, Gran Canaria y toda España con el gol de la victoria de Mikel Merino, cuyo padre tuvo un pasado en la UD Las Palmas. El mismo héroe que decidió la eliminatoria frente a Alemania en la Eurocopa de 2024 volvió a acudir al rescate de la selección, esta vez en los octavos de final, para derribar a Portugal. La afición estalló de felicidad entre abrazos, saltos y lágrimas de emoción. Al abandonar Alisios, el convencimiento era unánime: «Este año se viene para casa la segunda estrella».
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