La paulatina incorporación de nuevos españoles que han recibido la nacionalidad gracias a la ley de nietos —557.709 hasta el pasado mes de abril— ha acentuado el sesgo del voto exterior a favor del PSOE, en las tres elecciones autonómicas celebradas este año: en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
En los tres casos, no sólo ha crecido el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) respecto a los anteriores comicios, sino también la participación del voto exterior, lo que evidencia una mayor movilización.
Pero sobre todo, se ha ampliado la brecha entre el voto interior (el PP ganó por amplia mayoría en las tres comunidades) y el de los residentes en el exterior (en los tres casos, ganó el PSOE).
Bastan dos ejemplos. En las elecciones de Aragón del pasado 8 de febrero, el PP ganó en el voto interior por una amplia mayoría de 10 puntos sobre el PSOE.
Pero esta tendencia se invirtió en el voto exterior: los socialistas se impusieron con una ventaja de 12,4 puntos sobre el PP.
Del mismo modo, el popular Juanma Moreno (que este domingo será investido presidente de la Junta con el apoyo de Vox) ganó las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo con una amplia mayoría de 18,9 puntos sobre el PSOE.
El PP se impuso en las ocho provincias andaluzas. Por el contrario, el PSOE ganó en el voto exterior, en todas las provincias salvo Sevilla.
En los tres comicios celebrados este año se ha reproducido el mismo patrón: un incremento del censo CERA total, una importante subida de la participación exterior y un PSOE que amplía su ventaja entre los españoles residentes fuera del país (en tres comunidades donde el PP se impone con claridad en las urnas interiores).
Los socialistas alegan que el voto exterior sólo representa una pequeña parte (2,7 millones) del censo total electoral español, que está compuesto por 38,5 millones de personas.
Por tanto, señalan, su impacto no será significativo en las próximas elecciones generales.
Sin embargo, la ley de nietos incluye una triquiñuela que puede alterar el resultado final: los nuevos nacionalizados desde el exterior pueden elegir la provincia en la que quieren quedar registrados como electores, aunque nunca hayan residido ni hayan mantenido ningún vínculo con ella.
Como ha denunciado Feijóo, esto abre la puerta a la «ingeniería electoral«: el PSOE puede favorecer la inscripción masiva de nacionalizados en aquellas provincias en las que se disputa el reparto de un escaño por unos pocos cientos de votos.
La desconfianza, por tanto, está más que justificada, mientras el Gobierno fuerza la máquina para resolver los 2,1 millones de solicitudes de nacionalización que todavía están tramitando los consulados en los países de Latinoamérica.
Aragón
Las dos últimas elecciones autonómicas de Aragón, las de 2023 y 2026, se han celebrado ya sin el voto rogado, lo que facilita la participación desde el exterior.
Entre ambos comicios, el censo CERA aragonés aumentó de 39.593 a 44.433 inscritos.
Son 4.840 nuevos electores, un incremento del 12,2% en menos de tres años.
Del mismo modo, los votos emitidos desde el exterior también subieron, de 3.809 a 4.355, lo que se tradujo en un aumento de la participación del 9,6% al 9,8%.
Pero la principal diferencia está en el reparto político.
En los comicios de 2023, el PSOE aventajó al PP por 7,3 puntos en el voto exterior aragonés.
En 2026, la brecha alcanza los 12,4 puntos. Es decir, con una participación casi idéntica, la ventaja socialista se ensancha en más de cinco puntos.
Paradójicamente, el PP mejoró su posición en el conjunto de Aragón en el voto interior. Ganó por seis puntos en 2023 y amplió su ventaja hasta los 9,8 sobre el PSOE en 2026 con Jorge Azcón.
De este modo, la diferencia entre el voto interior y el exterior fue de 22,4 puntos a favor del PSOE en las elecciones del pasado 8 de febrero.
El contraste resulta especialmente significativo porque el voto exterior se distancia cada vez más del electorado residente.
El censo exterior crece, el número de votos emitidos aumenta y, al contrario de la tendencia generalizada en la región, el PSOE se impone con más claridad entre los españoles que votan desde fuera.
Castilla y León
En Castilla y León, donde todavía había voto rogado en 2022, la evolución es aún más llamativa en términos de participación.
El censo CERA pasó de 160.179 personas en febrero de ese año a 180.234 en las recientes elecciones del 15 de mayo.
Son más de 20.000 electores adicionales, con un crecimiento del censo CERA del 12,5%.
Pero el cambio decisivo está en las papeletas depositadas en urna.
En las autonómicas de 2022, votaron desde el extranjero 3.081 castellanos y leoneses. En 2026 lo hicieron 12.071.
Es decir, el número de sufragios se ha multiplicado casi por cuatro y la participación ha pasado del 1,9% al 6,7%.
El PSOE ya se había impuesto en el voto exterior en 2022, con una ventaja de 8,1 puntos sobre el PP.
En 2026, los socialistas ampliaron esa diferencia hasta los 8,7 puntos.
Y si se analiza la diferencia entre el voto interior y el exterior en los comicios de este año, fue de 13,4 puntos a favor del PSOE.
Se consolida una pauta: cada vez hay mayor participación del voto exterior, y esto acentúa el sesgo a favor del PSOE.
Al contrario de lo que ocurre entre los residentes, donde el PP de Alfonso Fernández Mañueco mejoró sus resultados: ganó por 1,2 puntos sobre el PSOE en 2022 y ensanchó su ventaja hasta los 4,7 en 2026.
Andalucía
Las últimas elecciones han sido las celebradas en Andalucía, el pasado 17 de mayo.
El CERA pasó de 263.504 electores en las autonómicas de junio de 2022 a 302.074 en 2026, gracias en buena medida a la ley de nietos. Son 38.570 inscritos más, un incremento del 14,6%.
La participación exterior siguió una evolución todavía más marcada. En 2022 votaron 7.602 andaluces residentes fuera de España.
Cuatro años después lo hicieron 21.583, el triple. Es decir, hubo 13.900 sufragios más y la participación pasó del 2,8% al 7,1%.
El cambio no ha sido sólo cuantitativo. En 2022 el PSOE ganó el voto exterior andaluz por un margen estrecho, de apenas 0,7 puntos sobre el PP. Sin embargo, en 2026 ha ampliado esta ventaja a 1,8 puntos.
La distancia contrasta con el resultado dentro de Andalucía, donde el PP volvió a ganar con claridad y lo hizo con una ventaja de 18,9 puntos sobre la candidatura encabezada por María Jesús Montero, que registró el peor resultado histórico de los socialistas en Andalucía.
De este modo, en las elecciones de 2026, la brecha entre el voto interior y exterior fue de 20,7 puntos a favor de los socialistas.
El aumento de la participación del voto CERA se debe, en parte, a que en las autonómicas de 2022 aún estaba en vigor el sistema del voto rogado, que obligaba a los residentes en el extranjero a solicitar expresamente la documentación electoral.
Pero incluso teniendo en cuenta ese cambio normativo, el crecimiento del voto exterior coincide con una ampliación muy notable de la ventaja del PSOE, al igual que en Aragón y Castilla y León.










