Me podría ahorrar el comienzo de esta crónica. Y enseguida van a entenderlo. La noche no llegaba (cosas del verano) y eso hacía que las estrellas de la noche, la realeza de la bachata, Romero Santos y Prince Royce, se retrasaran. Y es que aunque el concierto estaba en un principio anunciado para las 21.00 horas, el mismo hizo suyo el lema de la gira ‘Better late than never’ (ya saben, más vale tarde que nunca) y se hizo de rogar esperando la oscuridad en el Ibercaja Estadio de Zaragoza.
Sin embargo, en cuanto Prince Royce y, sobre todo Romeo Santos, han irrumpido en escena (sin alardes, solo su simple presencia y la de la banda de diez músicos que les acompaña en esta gira), todo ha dado igual. Los que estaban en pista, en la zona premium, en la no tan premium, en la grada, lejos o cerca, se han puesto en pie para no solo recibir con una gran ovación a los artistas sino para corear con ellos a pleno pulmón (sí, aunque la bachata sea algo más sutil, el público grita igual) la canción que precisamente da nombre a la gira.
Locura colectiva y baile continuo
Ha sido la señal de inicio de la locura colectiva y del baile continuo con las caderas a pleno rendimiento (incluso las del propio Romeo Santos que no ha dudado en regalarle al público movimientos sensuales con primeros planos de su culo). Y así, en la gran fiesta de la bachata los dos artistas han ido protagonizando esa especie de duelo entre los dos, con canciones de su trabajo conjunto y, por supuesto, repasando sus grandes éxitos en solitario. Todo sin apenas pausa entre canción y canción lo que ha permitido que el repertorio se fuera casi a los 40 temas. Casi nada. Y el público, cómo no, encantado de vivir el momento.
Así, solo por nombrar algunas, los más de 10.000 espectadores que han acudido al Ibercaja Estadio (que se ha vuelto a confirmar como un gran recinto para acoger conciertos) han escuchado canciones como ‘La diabla’, ‘Celeste’, ‘Eres mía’, ‘Te robaré’, ‘Stand bye’, ‘Dardos’, ‘Imitadora’, ‘Ay! San Miguel’… en fin, que no pararía de nombrar temas y todos igual de coreados (o más aún, si es que pudiera ser).
«Aquí se vino a gozar»
Romeo Santos ha tomado el micrófono tras una primera media hora sin parar para dejar claro cuáles eran las intenciones del conncierto de esta noche: «Hemos venido a bailar, a gozar, a derrochar un sinfín de emociones, os damos dos horas donde los problemas se quedan en sus hogares, porque aquí se vino a bailar y a gozar», ha clamado entre la algarabía de un público en el que se han visto muchas banderas de países como República Dominicana, Colombia, Puerto Rico e incluso Brasil y, claro, España. Romeo Santos ha hecho un repaso a modo de lección de geografía entre las ovaciones de unos espectadores que, sin parar de menearse, no han dejado de pedirle más y más a los dos artistas.
Entre emociones, bailes y karaokes compartidos, cambios de vestuarios incluidos y cuerpos de baile presentes, Romeo Santos y Prince Royce han ido llegando a las dos horas de ‘show’ demostrando, y casi sin despeinarse, el porqué son la realeza de la bachata. «Prometí olvidarte pero pusieron bachata», decía una pancarta de una fan anoche. Nada más que decir.
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