Nada hay más inquietante que una tumba abierta. O quizá sí.
Los operarios de la funeraria Jesús del Nazareno, de A Pobra, todavía tienen el susto en el cuerpo desde que este jueves se encontraron con algo que no debería estar allí.
Y es que, cuando acudieron al cementerio de San Isidro de Posmarcos para preparar el nicho en el que una vecina del municipio será enterrada este viernes, y que supuestamente tenía que estar vacío, se encontraron un esqueleto.
Ni rastro del féretro. Eran los restos de un ser humano, sin ropa… y sin identidad. Al menos de momento.
Al parecer, el cadáver podía llevar allí unas dos décadas. Pero ni la familia propietaria del panteón ni el párroco de San Isidro, Marcelino Sánchez Somoza, tienen constancia de que fuese enterrado alguien allí.
«Yo llevo aquí casi 21 años, y no tenía constancia de que hubiese un cuerpo en ese nicho», señala el párroco, quien cree que «ese nicho tenía que estar vacío» y que «alguien metió ahí ese cuerpo, por lo que sea».
El misterio está ya judicializado. La Guardia Civil abrió una investigación para intentar aclarar las circunstancias de este extraño hallazgo.
En el nicho superior fue enterrado el 28 de marzo de 2023 Antonio, esposo de Delfina, la mujer que será enterrada este viernes. Más información














