¿Qué les atrajo desde El Viaje Films para embarcarse en esta epopeya histórica narrada bajo la mirada singular y poética de Lav Díaz?
Pues fueron varias factores los que nos llamaron mucho la atención: en primer lugar, la oportunidad de trabajar con un gran cineasta de trascendencia mundial como es Lav Díaz, al que admiramos muchísimo, porque es una de las figuras más importantes del cine contemporáneo. Lav es un artista total, que no solo ha sido muy premiado en grandes festivales de cine como Venecia, Berlín o Locarno, sino que además ha creado un estilo propio y una tendencia en el cine. Además, es una figura que ya conocíamos por su vínculo con el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, así que era una gran oportunidad para nosotros trabajar con él, así como hacerlo con Albert Serra y Montse Triola, de Andergraun Films, que es la productora española principal.
¿Y cómo se fragua el aterrizaje de El Viaje Films en Magallanes?
Magallanes es una coproducción entre cuatro países, siendo Portugal la coproducción mayoritaria, con España, Francia y Filipinas. Nosotros ya habíamos colaborado con Serra y Triola en ocasiones anteriores y siempre hubo mucho sintonía, porque nos entendemos muy bien y también desde Andergraun tienen una concepción muy creativa del hecho cinematográfico, donde lo importante es lo artístico. Entonces, hablando con Montse Triola en el Festival de San Sebastián, supimos que nos apetecía mucho trabajar juntos y, en ese sentido, ha sido un proyecto muy cómodo y muy fácil para trabajar.
En cuanto al abordaje de la figura de Magallanes, ¿qué destacan de su mirada de la película sobre el mito y el personaje histórico?
A nosotros nos interesó de entrada el abordaje de una figura tan potente y tan grande, del que creemos saber muchas cosas, pero del que al final tampoco sabemos tanto, más allá del viaje. En este sentido ha habido una oportunidad de recrear una figura histórica y paradigmática con la visión artística de Lav Díaz y la participación de Gael García Bernal.
¿Cómo se desarrolló el trabajo con Gael García Bernal en la piel del navegante portugués?
Gael ha sido súper generoso, porque no deja de ser una gran estrella e involucrarse en un proyecto tan autoral como Magallanes es un acto de fe. Pero él tuvo la intuición de trabajar en este proyecto, se metió y lo dio todo. Magallanes es un papel ultraexigente y además es increíble la dicción en portugués que tiene en la película. Creo que ha hecho un trabajo de altura porque, en el fondo, se sabe muy poco de Magallanes como persona, con qué ritmo hablaba, con qué solemnidad se expresaba o no, cómo era en la intimidad… Para un actor es un desafío enorme hacer un papel de alguien conocido y a mí me parece que la interpretación de Gael es de las mejores su carrera, igual que lo opinan otros muchos críticos. Solo por él ya merece la pena ver la película.
¿En qué sentidos encaja el lenguaje autoral de Díaz con la línea cinematográfica que defienden desde El Viaje?
En cuanto al lenguaje y la forma, Lav Díaz se mueve en el cine de autor, con una proyección internacional clarísima, a través de un cine muy innovador en la narrativa, que en cada película intenta ir siempre un paso más allá. Luego, aunque casi todas sus películas estén hechas en Filipinas y muy en diálogo con su equipo, su comunidad y su entorno, nos sentimos muy identificados con su línea precisamente porque en El Viaje también queremos hacer un cine muy territorial, que tenga el sabor del sitio donde se produce y que refleje su sociedad y su cultura. No nos interesa un cine deslocalizado e impersonal, sino todo lo contrario: un cine muy ligado al paisaje. Luego, la temática entroncaba con la línea editorial de El Viaje porque hemos hecho películas que hablan mucho sobre la descolonización o que muestran una mirada crítica a los procesos de colonización, como Blanco en blanco, de Théo Court, o Eles transporten a morte, de Samuel Delgado y Helena Girón. Al final, Filipinas es otro archipiélago que ha sido colonizado, como Canarias, pero es que además ese viaje de Magallanes pasó por Canarias también en 1519, así que sitúa a Canarias en ese contexto de expansión mundial de la época moderna, y nos apetecía mucho formar parte justamente de esa aventura.
«Magallanes es un modelo para quien busca nuevas posibilidades. En el cine ocurre lo mismo: creemos que todavía podemos empujar el medio hacia territorios desconocidos», expone Lav Díaz en las notas del director. ¿Diría que esta reflexión envuelve el espíritu de la película?
Me gusta muchísimo esa frase. Claro, es que, al final, como te comentaba, ser un cineasta innovador implica descubrir algo nuevo. Y ese espíritu de descubridor que, en el sentido de Magallanes, es literal, porque aventurarse en aquella época, a comienzos del siglo XVI, con esa ruta que nadie había hecho nunca dirigiéndose hacia el oeste para dar la primera vuelta al mundo que completó luego Elcano, es algo que te cambia el paradigma y que permite reinterpretar el mundo de otra manera. En el caso de las películas siempre hacemos prototipos, porque el cine en el que creemos es en el que no está seriado, en el que no se hacen las películas iguales o como churros, sino que cada película es una aventura incierta y que nunca sabes cómo termina, igual que nunca queda como esperabas (risas), como el viaje de Magallanes, que terminó como terminó.
¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentó el rodaje para encarnar esta aventura histórica de comienzos del siglo XVI?
El rodaje fue complejísimo, aunque he de decir que las productoras mayoritarias se encargaron de esa parte, pero fue una película que se rodó en tres países [España, Portugal y Filipinas], que ya es algo muy poco habitual, y en un periodo de tiempo bastante largo, desde octubre a diciembre de 2024. En el transcurso hubo contratiempos, como un tifón en Filipinas que sufrieron todos los decorados y que llevó a cambiar todo el diseño de producción. Pero al final salió todo adelante y además se hizo una posproducción en España muy rápida, porque nuestra ambición era llegar a tiempo para estrenar en el festival de Cannes en febrero de 2025. Y así lo hicimos.
¿Qué papel desempeña Artur Tory en la dirección de fotografía de la película?
Me gusta mucho esta pregunta porque para nosotros, en el Viaje Films, el director de fotografía es el cinematógrafo, que es una concepción como de la Escuela de Cine de Cuba, porque no solo es el que encuadra o ilumina, sino que es el que realmente trabaja junto al director en el lenguaje cinematográfico y la construcción de la puesta en escena. Nosotros admiramos mucho a Artur Tort, que es el director de fotografía de Albert Serra, porque es también un artista y por eso se entendió muy bien con Lav Díaz. Los dos son artistas muy multidisciplinares. En el caso de Artur, creo que no hay otro caso de un director de fotografía que además sea montador, que está durante el rodaje y después del rodaje, y que no solo montó la mayor parte de la película, sino que también hizo la postproducción de color en Barcelona. Realmente es como el otro artista que estuvo en este proceso junto a Lav Díaz y creo que es el nombre que ha tenido mucho que ver con el resultado final de Magallanes.
Conociendo el amor de Lav Díaz por los metrajes sorprendemente largos [su película más extensa dura 10 horas y 45 minutos], ¿existe una versión o corte de más de cuatro horas de Magallanes?
Efectivamente, él hace «películas río», como las ha ido denominando la crítica (risas), dentro de lo que se conoce también como el slow cinema o cine lento, en el sentido de «fluir». En este caso, de Magallanes se rodó un montón de material y, por ejemplo, al principio el guión planteaba un desarrollo muy grande del personaje de Beatriz, la mujer de Magallanes, e incluso la película se titulaba inicialmente Beatriz. Por este motivo, Lav quería hacer un montaje de una segunda parte con todas las cosas que no pudo montar y así darle desarrollo al personaje de Beatriz. Finalmente, la propuesta que se concretó para Magallanes fue esta película de dos horas y 40 minutos, que es un metraje mucho más ajustado de lo que suele ser el cine Lav Díaz, y también a color, que es otra cosa que cambió en esta película y con la que también tiene que ver mucho Artur. Entonces, esa versión larga que planteas está en la cabeza de Lav y él la quiere hacer, así que nosotros como productores ya veremos qué pasa y si nos sorprende sacando de pronto una segunda parte.
¿Cómo vivió la puesta de largo de Magallanes en el Festival de Cannes?
Magallanes ha sido un hito para El Viaje Films porque Cannes era un festival que nos faltaba. Ya habíamos estado en la Berlinale, Venecia o Locarno, por nombrar a los grandes, pero esta era la primera vez no solo que estaba El Viaje Films, sino que es la primera vez que hay una película con participación canaria en Cannes, así que formar parte de esa historia fue algo muy especial, con la sala llena. Pero además de lo bonito que fue vivir el estreno, también lo fue entender el festival de Cannes desde dentro porque estar en Cannes con una película te posiciona de otra manera dentro de un gran festival.
Con todo, ¿en qué momento se encuentra hoy El Viaje Films y cuáles son sus próximos horizontes?
El momento es maravilloso. Ahora estamos preparando unos pases especiales de Magallanes en TEA – Tenerife Espacio de las Artes, en uno de los cuales contaremos con una charla introductoria a cargo del historiador Kevin Rodríguez Wittmann, experto en mapas antiguos y en historia de la cartografía. Luego estamos finalizando la posproducción de otras películas, como Las islas afortunadas, la segunda película de Samuel Delgado y Helena Girón, que también es una película histórica y también está ambientada en el siglo XVI, pero en este caso en las islas de La Graciosa y de Lanzarote, que hemos hecho en coproducción con Grecia y que esperamos que vea la luz pronto. También estamos terminando Manantial, de Manuel Muñoz Rivas, que es justamente el montador de Las islas afortunadas. Y luego estamos preparando el rodaje de Tres noches negras, de Théo Court (Blanco en blanco), en una nueva coproducción con Chile y México, que será la película más grande que hagamos desde El Viaje Films, y que rodaremos a principios del próximo año entre Tenerife y Chile.












