Ocho años y 89 días o 3.011 páginas del calendario. Ese es el tiempo que tardó el Deportivo en lucir su escudo en un partido de Primera División. Intentó el equipo de Antonio Hidalgo presentarse ante Riazor con los tres puntos. Y los tuvo en sus manos gracias al buen hacer de buena parte de los novatos de la clase.
21 minutos, un envío preciso de Amatucci, un control con el exterior de la diestra y un tiro cruzado con la zurda. No necesitó nada más Pierre-Emerick Aubameyangpara batir a Dituro, estrenarse como goleador con el Dépor y poner a sus pies el estadio de Riazor. El gabonés cargó con la responsabilidad del gol, pero su socio no se quedó atrás. Bil Nsongo demostró tener espalda y piernas para Primera. Se desfondó en la presión y casi caza la pieza mayor en un despiste del meta del Elche.
El italiano y el polaco
Si el Deportivo palió los efectos del dominio ilicitano durante más de medio partido fue gracias a Lorenzo Amatucci en la sala de máquinas y a Bright Ede en la zaga. El florentino gobernó el partido en los pocos momentos de control blanquiazul y dio equilibrio. El polaco de 19 años, con un puñado de partidos en la máxima categoría de su país, ofreció un repertorio de acciones defensivas a campo abierto y cerca de su área. Le costó más con balón, pero se mostró implacable en sus quehaceres de zaguero. Leo Román, el comodín de los millones bajo palos, se encargó de salvar tres de los cuatro disparos de valor gol de los franjiverdes. Unas tablas eficaces para un Dépor que tiene que hacer callo en la élite.













