El incendio más complejo y uno de los más devastadores que ha sufrido Andalucía en los últimos años cumple una semana este jueves. El fuego se declaró el día 6 de agosto en el paraje de Raboconejo, en el término municipal de Niebla, en la provincia de Huelva. La velocidad de crecimiento de las llamas fue «vertiginosa» en las primeras horas y en poco tiempo alcanzó las 10.000 hectáreas afectadas. Aunque su ritmo se ha ralentizado, la realidad es que sigue fuera de la capacidad de extinción y supera ya 31.000 hectáreas en un perímetro de 120 kilómetros distribuido por dos provincias, según los datos del Ministerio de Defensa. De hecho, los últimos cambios de viento sitúan la principal amenaza en la zona de la Pata del Caballo y, sobre todo, en Aznalcóllar. A los desalojos ya realizados en El Madroño y en los municipios de Huelva del entorno de Berrocal se sumaron en la tarde del jueves 24 personas de diseminados de Estacena del Campo como el Madroñuelo y otras 13 de Aznalcóllar. El número total de personas residentes en las zonas desalojadas supera las 800.
El despliegue para combatir el fuego es ya uno de los más amplios que se han producido en un fuego en Andalucía. Se han movilizado al máximo los dispositivos del Plan Infoca, la UME, el Ministerio de Transición Ecológica, los consorcios provinciales o la Guardia Civil. La Junta de Andalucía mantiene la gestión del fuego, a través del consejero de Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, aunque desde el mismo viernes decretó el nivel 2 para solicitar la intervención del Gobierno de España, representado en el incendio por su delegado en funciones, Francisco Toscano. En total, hay más de 800 profesionales, 26 medios aéreos y decenas de vehículos. Podría haber más pero las propias condiciones del fuego hacen que su presencia no sea efectiva, como subrayan una y otra vez los representantes de las instituciones coordinadoras de la emergencia. «Traeremos a este incendio todo lo que haga falta», se comprometió este miércoles el teniente general jefe de la Unidad Militar de Emergencias, Francisco Marcos Izquierdo que ya ha desplazado a la zona 350 militares.
Antonio Sanz y Francisco Toscano / Francisco J. Olmo / Europa Press
El comportamiento del incendio ha estado condicionado por la generación de fenómenos convectivos, la aparición de focos secundarios a distancia, los cambios de dirección e intensidad del viento, y una serie de factores que han limitado la eficacia de las operaciones de extinción y dificultan el trabajo de los medios terrestres y aéreos. El resultado de todos estos factores es que se ha tenido que declarar como «fuera de la capacidad de extinción». «Hemos tenido hasta siete fuegos distintos en uno y a veces incluso con saltos en contra de la dirección del viento», resumió el martes el consejero de Presidencia, Antonio Sanz.
Durante toda la semana se han multiplicado los frentes y los focos secundarios especialmente en la provincia de Huelva, donde se ha registrado la mayor incidencia por el fuego. A través de estrategias de defensa como cortafuegos o fuegos técnicos, y el uso de medios terrestres y aéreos, se ha conseguido cumplir con los tres objetivos prioritarios: evitar víctimas mortales entre los vecinos o entre los servicios de extinción, proteger los núcleos urbanos (incluso los desalojados se mantienen fuera del alcance de las llamas) y en tercer lugar contener «en la medida de lo posible» el avance de las llamas. Una semana después del inicio de la lucha contra el fuego, el consejero de Presidencia incide en que la situación sigue siendo complicada: «La baja humedad relativa y el fuerte calentamiento del terreno obligan a mantener la cautela ya que pueden favorecer nuevas propagaciones y reactivaciones».
La amenaza de que crezca en Sevilla
Los comienzos del incendio se situaron en la provincia de Huelva donde se registraron los primeros 400 desalojos en zonas como Berrocal, Magrigenta, El Membrillo o El Pozuelo durante el viernes y el sábado. Los esfuerzos de los servicios de extinción se centraron en contener las llamas para evitar que entraran en estas poblaciones. Este objetivo se consiguió hasta el punto de que una semana después el fuego ha llegado incluso a rodear núcleos urbanos pero sin entrar en los inmuebles que siguen vacíos. Este miércoles la situación se complicó de nuevo en la zona norte del incendio entre el ferrocarril y El Pozuelo y se produjeron nuevos desalojos en esta ocasión dentro de Estacena del Campo, concretamente en El Madroñuelo y otros diseminados. En total, tuvieron que dejar sus viviendas otras 24 personas. «
Los cambios de viento durante la la noche del martes y la jornada del miércoles junto a las altas temperaturas y los niveles de humedad han desviado los ejes centrales de la lucha contra el incendio de Niebla al conocido espacio natural de la Pata del Caballo, que ya sufrió un grave fuego hace dos décadas, y en el término municipal de Aznalcóllar. El humo y la ceniza invaden ya esta población de un millar de habitantes que mira con preocupación la evolución del fuego. De hecho ya se han producido los primeros desalojos de una decena de personas que residían lejos del casco urbano. También se ha reubicado ganado y se han adoptado medidas de seguridad como el cierre de piscinas.
La superficie recorrida se sitúa ya en torno a las 31.000 hectáreas según las últimas estimaciones difundidas este miércoles por la noche por la Unidad Militar de Emergencias. Aunque el ritmo se ha ralentizado todos los mapas y simulaciones reflejan una extensión de las llamas especialmente en la provincia de Sevilla. El incendio, que sigue fuera de la capacidad de extinción, ha mantenido durante toda la jornada como uno de sus sectores más sensibles el frente oriental, con progresión hacia La Pata del Caballo y entrada ya confirmada en la provincia de Sevilla por el término municipal de Aznalcóllar, en el entorno de Charcofrío. En esta zona se han centrado los esfuerzos debido a los cambios de viento.
Tras una jornada del martes en la que se consiguió una cierta mejoría de en la evolución del incendio por el viento y por el trabajo del despliegue del Infoca, la UME, el Ministerio de Transición Ecológica y los consorcios de bomberos de Huelva y Sevilla, el miércoles volvió a complicarse la situación con saltos que abrieron nuevos focos secundarios y con graves dificultades para realizar los trabajos de extinción especialmente de los medios aéreos: a la densa nube de humo que ya dificultaba los vuelos y a las altas temperaturas que evaporaban el agua antes de llegar a la superficie afectada se sumó el eclipse que obligó a retirar todos los medios aéreos en torno a las siete de la tarde.
Esta situación afectó sobre todo al sector oriental del fuego (Pata del Caballo y Aznalcóllar) donde durante toda la jornada se produjo un ensanchamiento y consolidación de las llamas con focos secundarios aislados más allá incluso del perímetro principal. Durante la tarde fue un avance progresivo aunque sin llegar a acelerarse.

Dispositivo contra el incendio de Niebla / Alberto Díaz / EFE
Preocupación en Aznalcóllar
La preocupación crece en el municipio de Aznalcóllar que cada vez ve más cerca las llamas. Su alcalde, Juan José Fernández, ha reiterado los llamamientos a la calma de la población al igual que hizo el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano. «No existe en estos momentos un peligro inminente para la población. No se trata de una situación de peligro inmediato para el municipio. Estamos acostumbrados a los fuegos en esta zona nuestra», manifestó el regidor. No obstante, ante la llegada del humo y la ceniza sí se han lanzado recomendaciones a la población y se han tenido que realizar intervenciones para salvar hasta 250 cabezas de ganado que fueron trasladadas a una zona segura.
El fuego avanza dentro del término municipal a través del entorno de Charcofrío–La Pata del Caballo y se pueden apreciar las llamas desde zonas como el embalse del Agrio, dentro de este municipio. El viento se convirtió en un importante adversario durante la jornada de ayer aunque hasta la finalización del día no se habían detectado una aceleración del fuego en esta provincia que amenazara el casco urbano. Las viviendas siguen a mucha distancia de las llamas.
El otro municipio afectado por el incendio de la provincia de Sevilla es El Madroño y sus cuatro pedanías. El pasado martes el fuego avanzó mínimamente en otro de sus frentes en su término municipal, aunque este frente se ha contenido. No obstante, la población sigue desalojada tanto por seguridad como por la necesidad de usar sus calles en las rutas de traslado de la maquinaria. Una treintena de los vecinos siguen realojados en El Castillo de Las Guardas.
El resto de municipios de esta zona de la provincia de Sevilla observan con preocupación la evolución de las llamas y del humo que es visible de desde distintos puntos como pueda ser El Castillo de las Guardas o Sanlúcar la Mayor.
La amenaza de la Pata del Caballo
Mientras que el frente inicial que afectó a las poblaciones de la provincia de Huelva como Berrocal se ha contenido durante los últimos días, el fuego sí ha conseguido rebasar una de las defensas que tenía planteado el dispositivo de extinción y adentrarse en el paraje de la Pata del Caballo. Esta evolución del fuego es para este jueves una de las claves del incendio que determinará su alcance en las próximas jornadas.
Se trata de una zona extensa con un terreno de enorme complejidad y con zonas de gran valor ambiental que ya fue arrasada por las llamas hace veinte años. Este frente del incendio está estrechamente comunicado con la situación de Aznalcóllar puesto que avanza precisamente hacia la carretera que une este municipio con el Álamo, una pedanía desalojada ya de El Madroño.
Fuente: El Correo de Andalucía









