Venezuela afronta una situación de «bastante calamidad» tras los dos terremotos de 7,2 y 7,5 grados en la escala Richter que azotaron el país este jueves, a los que se ha sumado una réplica de 4,4 esta madrugada. En una entrevista con David Casado en el programa ‘Mediodía Fin de Semana’, el sacerdote salesiano y delegado de la pastoral juvenil de Venezuela, Jorge Bastidas, ha relatado la compleja situación que se vive en el país, especialmente en la región de La Guaira, el epicentro de la tragedia.
Jorge Bastidas ha explicado que, aunque los salesianos están evaluando los daños en sus infraestructuras y tratando de prestar ayuda, la respuesta oficial es insuficiente. «Hay muy pocas personas ayudando a nivel de gobierno, la mayoría son voluntarios civiles que han bajado, sobre todo al estado de La Guaira, para ayudar», ha señalado. Estos voluntarios llevan agua, medicinas y alimentos, además de colaborar en el rescate de personas que aún se encuentran pidiendo auxilio.
Una noche de pánico y réplicas
El sacerdote ha narrado cómo vivió los seísmos. Recibió una alerta en su móvil sobre las seis de la tarde mientras regresaba de una acción pastoral en Caracas, pero no esperaba un movimiento tan fuerte. Según los expertos, fueron dos sismos simultáneos y superficiales, lo que multiplicó su fuerza. «Fue casi un minuto, y luego de ese minuto vinieron varias réplicas, una detrás de otra, alrededor de unas 20«, ha detallado Bastidas.
El pánico se apoderó de la población y «la gente no dormía, la gente bajó de todos los edificios«. Bastidas ha contado que algunos edificios cercanos en Caracas se derrumbaron o sufrieron grietas. Ante el caos, los salesianos abrieron inmediatamente sus instalaciones, como patios y estacionamientos amplios, para que la gente pudiera «refugiarse y sentirse un poco segura«.
Tristeza, impotencia y esperanza
El panorama actual es de «mucha situación de tristeza en el país y mucha impotencia». A la tragedia humana se suman los problemas de electricidad y comunicación, que dificultan el traslado a otras zonas de emergencia. Pese a todo, Bastidas ha afirmado que la misión es clara: «fortalecer, dar ánimo, dar esperanza, seguir luchando por tratar de sacar nuestro país adelante».
El salesiano ha expresado que lo más lamentable es el sufrimiento de los más jóvenes. «Lo que sí uno siente mucha tristeza, por nuestra vocación de salesiano, son los niños, adolescentes y jóvenes que han sufrido«, ha confesado. Ha descrito una realidad desoladora con niños que «han quedado algunos huérfanos, algunos han quedado muy heridos y otros prácticamente han fallecido«, mientras los hospitales no dan abasto.
A pesar de las dificultades, Bastidas ha querido lanzar un mensaje de optimismo. «Mantenemos la esperanza intacta de poder seguir ayudando y reconstruyendo nuestro país«, ha asegurado, destacando la solidaridad internacional que ya ha comenzado a llegar desde España, otros países de Europa y América Latina.
Canales de ayuda
Para quienes deseen colaborar, Jorge Bastidas ha indicado que existen varios canales oficiales. Tanto la diócesis de La Guaira como la Arquidiócesis de Caracas han activado sus protocolos de donación. Además, los salesianos, en colaboración con Misiones Salesianas de España y otras entidades, están buscando fondos para «ayudar en lo que sea necesario posible a nuestra gente, a nuestro pueblo y en especial a los más necesitados». Varios centros salesianos en el país funcionan ya como centros de acopio gracias a la labor de un gran grupo de jóvenes voluntarios.















