Hoy tendría 92 años y muchas cosas que contar. Jacques Anquetil, fallecido de cáncer en 1987 a los 53 años, fue el héroe de la primera visita que el Tour realizó a Barcelona. Ocurrió el 12 de julio de 1957 y corrió por donde acabarán la primera y segunda etapa que estrenan la ronda francesa en la capital catalana. Faltan sólo siete días.
Cuentan las crónicas de la época que el Estadi Olímpic se llenó con 30.000 personas que pagaron 15 pesetas -hoy serían unos 6 euros, pero que nadie se preocupe, el Tour 2026 se inspira en la gratuidad- y que otras 70.000 se agruparon alrededor de Montjuïc para seguir el segundo sector de la visita barcelonesa, una contrarreloj ganada por ‘Maître Jacques’, porque no había otro como él en el arte de enfrentarse al cronómetro; más fuerte, más rápido…
El legado de Kubala
La Barcelona de 1957 sólo tenía una semejanza a la actual: el Camp Nou estaba en obras. Entonces, porque lo inauguraban. Kubala había dejado pequeño el Camp de Les Corts. Ahora, porque se acaban los últimos ajustes de la remodelación. Hacía cuatro meses que José María de Porcioles era el alcalde y Francisco Franco lo bendecía todo desde El Pardo con mano dura.
Anquetil y Poulidor, en el Puy de Dôme (1964). / ARCHIVO DAVID GUÉNEL / ROGER KREIGER
Anquetil tenía 23 años y afrontaba el primero de los cinco viajes de gloria amarilla hacia París. Hacía tres que el ciclista había entrado por primera vez a la consulta que André Boëda, fallecido en 2019, tenía en Rouen, la capital normanda. Era un prestigioso facultativo especializado ya en temática deportiva. Jacques y André se hicieron grandes amigos. El médico estaba casado con Janine y tenían dos hijos, Alain y Annie, que luego fueron la madre de la hija del ciclista y el marido de la mujer con la que el corredor tuvo a su hijo varón, aunque no hay que ir tan rápido al contar la historia.
En marzo de 1957, durante la París-Niza, se empezó a hacer público el romance entre Jacques y ‘Nanou’ que era como todo el mundo conocía a Janine, que ejercía un dominio absoluto sobre lo que hacía y dejaba de hacer uno de los ciclistas más grandes de la historia. Huyó de su casa conyugal en camisón, saltando por la ventana del baño y se montó en el coche con Anquetil, que la esperaba con el motor en marcha.
Janine se casó con Jacques el 22 de noviembre de 1958 pero en julio de 1957 ella ya lo seguía durante el Tour. Era un secreto a voces y eso que en aquella época las mujeres tenían prohibido acreditarse en la carrera y mucho menos dormir en la habitación de sus parejas en jornadas de descanso como la que se celebró el 13 de julio de 1957 en Barcelona.
Poulidor
Los Anquetil, ya se los puede denominar así, y mucho más después de 69 años, se alojaron en el hotel Artycasa, un prestigioso establecimiento de cinco estrellas que estaba ubicado en el número 17 de la calle de Ausiàs Marc y que cerró las puertas en 1977. Faltaban aún cuatro años para que Anquetil repitiera victoria en París y cinco para que Francia viviese el primero de los duelos con Raymond Poulidor, abuelo de Mathieu van der Poel.
En diciembre de 1969 colgó la bici. Lo había conseguido todo como corredor; al margen de los cinco Tours, otros dos Giros, una Vuelta, cinco veces la París-Niza, dos ocasiones el Dauphiné y una Lieja-Bastoña-Lieja –‘très bien’, como dirían los franceses-.
La paternidad
Pero no podía cumplir el sueño de ser padre. Janine no podía darle hijos, así que animó a su marido. ¿Cómo? Fue Sophie Anquetil, la hija de Jacques, quien lo explicó en un libro (‘Pour l’amour de Jacques’, por el amor de Jacques), publicado en 2004, y que fue un auténtico terremoto mediático y social en Francia. Relató que su abuela ofreció a su hija Annie, su madre, al marido y ciclista en 1971 cuando ella tenía sólo 18 años. Lo que debía convertirse en una noche de coito entre Annie y Jacques para procrear derivó en una relación triangular. El país se escandalizó. Hubo tertulias televisivas, columnas periodísticas, declaraciones de políticos. ¿Manipuló psicológicamente a su hijastra? El debate alcanzó el ámbito ético y jurídico. En los años 70 todos creyeron que Janine era la madre y no la abuela de Sophie.
Pero no acabó allí la cosa. Si no que fue a más. El matrimonio residía en un castillo normando adonde se fue a vivir Alain, el hijo de Janine, por problemas económicos, a mediados de los años 80. Jacques inició una relación con Dominique, su nuera política, fruto de la cual nació Christopher en 1986, un año antes de la muerte del vencedor de la contrarreloj de Montjuïc de 1957.
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