El terremoto plantea el primer gran desafío para Abelardo De la Espriella pocos días después de tomar posesión

«Frente a la adversidad que hoy golpea a nuestro pueblo, el Estado no se dobla ni titubea. Este Gobierno asume con carácter, total disposición y compromiso absoluto la atención integral de las víctimas y la reconstrucción de las zonas afectadas por esta tragedia natural». Abelardo de la Espriella se vio obligado a dejar de lado su inclinación hacia el show, exhibida de cuerpo presente durante la toma de posesión presidencial de apenas días atrás, y tomar las riendas del Gobierno sin demora. El terremoto que ha dejado un número provisional de 224 muertos y 1.246 heridos supone un reto de proporciones considerables para una Administración que había centrado su agenda en cuestiones de seguridad e ideológicas, además de girar radicalmente en la orientación de la economía. Para la revista Cambio, lo sucedido «no solo es una tragedia humanitaria de una dimensión enorme, sino también el primer gran examen práctico» que debe dar un presidente que ha promovido en campaña una profunda descentralización regional.

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