Según el tipo de televisor que se tenga en casa, la distancia óptima para ver la imagen con nitidez sin dañarse la vista será una u otra. Los oculistas y optometristas coinciden en que, para saber a cuánto debemos colocarnos de la pantalla, basta con calcular la fórmula certificada conocida como THX.
Para calcularla, se debe multiplicar el tamaño de la pantalla en pulgadas por 1,2. El resultado de esta operación da la distancia ideal para ver la televisión en pulgadas y, para convertirla a metros, se debe multiplicar por 39,37. Por ejemplo, para un televisor de 65 pulgadas, la distancia óptima para verlo sin riesgos para la salud ocular es de 78 pulgadas, lo mismo que 1,98 metros. La fórmula THX también establece un estándar cinematográfico de un ángulo de visión ideal de entre 36 y 40 grados.
Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estableció que «la distancia ideal se sitúa en torno a unas 2,3 veces la diagonal de pantalla del televisor, independientemente de su tamaño». Por su parte, desde el Hospital de la Ceguera APEC apuntan a que «independientemente de si colocas la televisión en un mueble o prefieres tenerla colgada en la pared, se recomienda ajustarla al nivel de los ojos o bien un poco más abajo, pero nunca por encima, ya que mirar constantemente hacia arriba puede fatigar los músculos verticales del ojo e incluso los del cuello».
Los expertos de Oftalvist recuerdan que los fabricantes de televisores «recomiendan que la distancia entre el televisor y el usuario sea 1,5 veces la diagonal de la pantalla en los casos en los que tanto la emisión como el aparato sean de 1080p HD«.
Sin embargo, también indican que «la mayoría de las emisiones de muchas cadenas aún están por debajo de esta calidad, por lo que será necesario situarse más cerca de la pantalla para un visionado perfecto».














