Si la semana pasada la presentación casi a la vez de dos enmiendas por parte del Grupo Popular y el de Junts evidenció una cierta coordinación, aun entre bambalinas, entre ambas formaciones -separadas por un abismo en muchas cuestiones de fondo pero unidas en su común exigencia a Pedro Sánchez de que convoque elecciones- ese espejismo parece haberse desvanecido ahora. Ni siquiera la fisura entre el presidente del Gobierno y sus socios parlamentarios que el debate parlamentario sobre la corrupción evidenció este miércoles le permitió a Alberto Núñez Feijóo atraer algo más a los nacionalistas catalanes.
A ellos, y al Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue dirigido un mensaje del presidente del Partido Popular (PP) al final de su primera intervención desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, justo después del discurso inicial de Sánchez. «Por la decencia que representa esta Cámara deberíamos echar al Gobierno con una moción de censura. Por mí, hoy mismo. Y a continuación le estaríamos dando la voz al pueblo en unas elecciones que Sánchez se niega a convocar», lanzó dirigiéndose a las bancadas lideradas por la portavoz peneuvista, Maribel Vaquero, y por la de Junts, Míriam Nogueras.
Pero en ninguna de las dos, que como es preceptivo intervenían posteriormente, encontró excesivas complicidades. Vaquero le reprochó sus «acuerdos con la ultraderecha» y Nogueras se descolgó con una propuesta que llevaba días circulando, la de que Sánchez dimita y se elija a otro presidente por el Parlamento en una nueva sesión de investidura. «Señor Sánchez, apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que sí tenga la capacidad de cumplir, de cumplir con Catalunya y de cumplir con los catalanes», le planteó.
Señor Sánchez, apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que sí tenga la capacidad de cumplir, de cumplir con Catalunya y de cumplir con los catalanes
Una idea, esta última, que Génova rechaza de plano. «Nosotros no vamos a entrar a ningún capote de ese tipo, una moción de censura es algo serio y quien se presente debe tener un refrendo de las urnas», explican al respecto fuentes populares. Desde Génova reiteran su compromiso de que si hubiera apoyo para una moción se convocarían elecciones casi de inmediato, y aseguran que son los socios quienes tienen que pensar si les merece la pena dar ese paso, aun a costa de coincidir en una votación (una tan relevante) con Vox, o seguir teniendo que dar explicaciones por los escándalos que asedian al Gobierno.
Al distanciamiento contribuyó también lo ocurrido este mismo miércoles en el Senado, donde Junts evitó respaldar una moción del PP para pedir el adelanto electoral, que no obstante salió adelante gracias a la mayoría absoluta de la que el PP goza en la Cámara Alta. El senador nacionalista Eduard Pujol no se privó de críticas a los populares, a los que reprochó quererles «como cómplices» y les recordó las cuestiones que más les distancian, empezando por la ley de amnistía aprobada esta misma legislatura pero que aún no se ha aplicado a todos sus potenciales beneficiarios, empezando por Carles Puigdemont.
«Se equivocan escondiendo realidades como el exilio o la prevaricación de un Tribunal ante una ley aprobada por las Cortes Generales, solo consiguen poner al descubierto su alergia democrática. Junts solamente escuchará a quienes defienden los derechos y las libertades individuales y colectivas. Se comienza censurando una moción en el Senado y se acaba atacando a los catalanes», reprochó al grupo que en el Senado lidera Alicia García. Pujol remató: «Claro que queremos elecciones, pero también queremos respeto, democracia y verdad porque también son la base de la prosperidad».
Ya por la tarde, y de nuevo en el Congreso, Junts incluso evitó tomar la palabra en el debate de la moción del PP donde se reclama esa convocatoria electoral anticipada, y que la Mesa con mayoría del PSOE y Sumar descafeinó la semana pasada al tumbar las enmiendas del PP y de Junts, precisamente. Lo único que se votará de esa iniciativa, durante la última jornada de pleno este jueves, es instar al presidente a presentar una moción de confianza y someterse a ella. A la espera de lo que puedan votar los siete diputados catalanes, lo cierto es que populares y Junts han pasado en apenas una semana de un acercamiento casi inédito en la presente legislatura a volver a estar claramente distanciados.
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