En apenas minutos se ha vendido en la sala de subastas Retiro, en Madrid, el óleo sobre lienzo titulado Retrato del Generalísimo Francisco Franco. Se trata de un cuadro de más de dos metros de altura, pintado por Juan Antonio Morales (Valladolid, 1909-Madrid, 1984), que salía a la venta por 1.200 euros, más la comisión de la sala.
Un pujador presente en la sala ha elevado hasta los 1.300 euros el precio que otro comprador anónimo ya había ofrecido a través de internet por esta obra, de la que se desconoce tanto su procedencia como la identidad de su anterior propietario. Y así es como en un visto y no visto ha sido adjudicada esta pieza que no ha pasado desapercibida entre el resto de lotes. No solo por el personaje retratado, sino por sus dimensiones y por el tipo de imagen: un Francisco Franco de cuerpo entero, vestido con uniforme militar de capitán general y concebido con una solemnidad propia de los retratos oficiales de la dictadura.
El retrato de cuerpo entero que se ha vendido en la subasta. / Sala Retiro
La venta abre también una cuestión ligada a la Ley de Memoria Democrática. La norma prevé la retirada de símbolos y elementos de exaltación franquista cuando se encuentran en edificios públicos o en la vía pública, pero no alcanza del mismo modo a obras procedentes de colecciones privadas que salen al mercado. En este caso, el cuadro no consta con ningún nivel de protección en los registros del Ministerio de Cultura, como ha podido constatar este diario.
Memoria democrática
La rápida adjudicación del lote, el número 1 de la subasta, no permite extraer conclusiones sobre el interés que despiertan este tipo de obras, pero confirma que siguen encontrando compradores. En este caso, la puja se resolvió con una única subida sobre la oferta previa existente, suficiente para cerrar la venta apenas iniciada la subasta.
Aunque los retratos oficiales de Franco de gran formato fueron habituales durante décadas en ministerios, cuarteles y otras dependencias públicas, hoy son piezas poco frecuentes en el mercado, delimitadas a coleccionistas que se mueven sobre todo en el ámbito de militaria. Durante la Transición, fueron retirados de sus emplazamientos originales y en su mayoría acabaron almacenados o incorporados a fondos documentales y museísticos.

La firma del pintor aparece en una de las esquinas del óleo / Sala Retiro
Está por ver el interés que ha despertado en el comprador el autor de la obra. La trayectoria de Juan Antonio Morales refleja algunas de las contradicciones de la España del siglo XX. Vinculado en su juventud a los círculos artísticos e intelectuales de la Segunda República, donde coincidió con figuras como Federico García Lorca, Maruja Mallo o Miguel Hernández, durante la Guerra Civil sirvió en el bando republicano como teniente cartógrafo. Tras pasar por prisión al término del conflicto, reorientó su carrera hacia una pintura más figurativa y acabó convirtiéndose en uno de los retratistas más solicitados por las élites políticas, sociales y militares de la España franquista.
Entre sus trabajos más conocidos figuran los retratos de los Reyes Católicos que sirvieron de modelo para el billete de 1.000 pesetas emitido en 1957.














