En un ejemplo sin precedentes de especialización en la caza, una araña nocturna australiana de la selva tropical ha desarrollado una trampa impulsada por seda que ataca solo a una especie de hormiga, lanzando a su presa al aire con una potencia y velocidad asombrosas.
En la selva tropical de Australia, una araña aún no bautizada formalmente ha desarrollado una estrategia de caza extraordinaria. Su trampa, hecha de seda y tensión, funciona como una catapulta biológica diseñada para una única víctima: la hormiga verde de los árboles.
De acuerdo a una nota de prensa, los investigadores de la Universidad Macquarie que trabajaban en la selva de norte de Queensland, cerca de Cooktown, han identificado una nueva araña del género Propostira, que construye una estructura de seda capaz de atrapar exclusivamente a la hormiga verde de los árboles, conocida con el nombre científico de Oecophylla smaragdina
Máxima especialización en una estrategia de caza
El hallazgo es el motivo principal de un estudio publicado en la revista Current Biology, que destaca “la máxima especialización” en una estrategia de caza que se conocería hasta la fecha. El arácnido, apodado de manera informal como “araña ballista” por analogía con la vieja arma romana, no espera pasivamente a que la presa caiga en su telaraña: más bien todo lo contrario.
Primero desciende por la vegetación y construye, durante horas, una especie de cono de líneas de seda tensadas entre hojas, ramas o el suelo forestal. Después añade una capa más fina de seda y se retira. Cuando una hormiga toca la estructura y la muerde con agresividad, el mecanismo se libera de golpe y la presa sale disparada hacia arriba, directa al núcleo de la red de captura.
Según los investigadores, la velocidad del sistema es asombrosa: la hormiga puede ser lanzada a más de 30 centímetros de altura con una aceleración superior a 1.300 metros por segundo al cuadrado. El diseño resulta todavía más llamativo porque no es la araña la que activa el dispositivo, sino la propia respuesta defensiva de la hormiga. Los autores sospechan que, en la fase final de construcción, la araña podría incorporar alguna señal química para provocar el ataque del insecto, aunque esa hipótesis aún debe confirmarse.
Una especie de hormiga es la única elegida por el arácnido para poner en marcha su estrategia de caza. / Crédito: MD_JERRY en Unsplash.
Evolución y especialización en la naturaleza
El trabajo también ayuda a entender cómo la evolución puede empujar a un depredador a perfeccionar una herramienta extremadamente precisa para una sola presa. Las hormigas verdes son agresivas, territoriales y capaces de movilizar rápidamente a muchas compañeras en su defensa, por lo que representan un riesgo importante para cualquier cazador pequeño.
Referencia
Ballistic high-powered spider webs overcome dangerous prey defenses. Ajay Narendra et al. Current Biology (2026). DOI:http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2026.04.066
La araña «ballista», sin embargo, parece haber resuelto ese problema con una estrategia muy concreta: capturar a la hormiga individualmente, alejarla de los senderos y nidos y utilizar una trampa que almacena energía elástica en la seda, para liberarla de forma instantánea.
El descubrimiento amplía aquello que se sabe sobre las capacidades mecánicas de la seda de araña y sobre la evolución de las interacciones depredador-presa. No se trata solo de una telaraña más sofisticada, sino de un sistema de alta potencia ajustado a una presa concreta y activado por su comportamiento defensivo. En biología, pocos ejemplos ilustran con tanta claridad hasta dónde puede llegar la especialización en la naturaleza.















