Jueves complicado en Valdebebas. La negativa de Rodrigo Hernández a fichar por el Real Madrid y su posterior acuerdo con el Fútbol Club Barcelona no fue bien encajado en las altas esferas del club blanco. El enfado monumental de Florentino Pérez por no cerrar una operación que daba por hecha después de ser convencido por sus hombres de confianza, José Ángel Sánchez y Juni Calafat, solo era equiparable al tremendo enfado del técnico José Mourinho al conocer que perdía el refuerzo del capitán de la selección, quien además se marchaba al máximo rival.
De vetado a fichado
Florentino estaba muy molesto con la pérdida de Rodri, un centrocampista que en un principio no tenía previsto fichar, pero fue convencido de ello y al final ha visto como se marcha al Barça. A Pérez no le hizo ninguna gracia que Rodri apareciese vinculado a la candidatura de Enrique Riquelme durante las elecciones, lo que hizo que le pusiera la cruz como posible refuerzo. Sin embargo, tanto JAS como Calafat insistieron en que había acuerdo con el jugador, que se puso a tiro muchos meses antes, y el buen Mundial del de Villanueva de la Cañada le acabó por convencer.
El único que insistía al presidente que Rodri no era jugador para el Real Madrid era el banquero marroquí y mano derecha en asuntos financieros, Anas Laghrari. Sus 30 años y al lesión de rodilla eran los principales argumentos que esgrimía el norteafricano. Finalmente, Pérez accedió a cerrar el fichaje y ahora veía cómo su huida a última hora al Barça ha opacado el fichaje de Yan Diomande y la renovación de Vinícius. Un día señalado en la agenda del club que se convirtió en una tarde complicada para los gestores blancos que vieron como miles de madridistas se revolvieron contra el club por dejar marchar al Balón de oro del Mundial.
Pero si importante era el enfado del presidente, más aún lo era el cabreo de Mourinho. El portugués no se podía creer la noticia cuando le contaron que Rodri había rechazado la oferta y se marchaba al Barcelona. El cabreo mayúsculo de portugués se reflejó en más de una conversación con los ejecutivos blancos, quienes además le insistieron en que no está previsto realizar refuerzos en el mediocampo porque el mercado no tiene jugadores en precio para ocupar esa demarcación.
Mourinho, sin refuerzos en el medio
Así que Mourinho, que según cuentas fuentes del club «estaba que se subía por las paredes», tendrá que apañarse con el despliegue defensivo de Tchouameni, Camavinga y Valverde y reciclar al doble pivote a Arda Guler y Bernardo Silva. Un escenario que se repite por tercer año consecutivo y que en los dos anteriores ofreció un resultado lastimoso. Dos campañas en blanco por culpa de la falta de refuerzos en la medular, una prioridad que advirtieron anteriormente Carlo Ancelotti y Xabi Alonso.
Mourinho estaba francamente contrariado porque ya daba por hecho que Rodri será el colofón a la lista de refuerzos que ha hecho el club este verano. El luso seguía insistiendo en la falta del mediocentro defensivo y de un central más. De hecho, el propio técnico ya advirtió a Camavinga, Asencio o Mastantuono que no iban a tener minutos. Los dos primeros han hecho oídos sordos a sus advertencias y se han quedado, mientras el argentino se ha ido cedido a la Fiorentina. Parece que Camavinga ya conoce al Real Madrid y sospechaba que podía pasar esto por tercer año consecutivo, por lo que ahora se le abre una ventana de oportunidad.
El enfado de Florentino y Mourinho se tradujo en sorpresa en el vestuario, donde los jugadores contaban con la contratación de Rodri. Y no solo no lo harán, encima lo verán vestido de azulgrana, un refuerzo de campanillas para los de Flick. Una jornada complicada a la que seguirá la de hoy, en la que la plantilla blanca viaja para disputar este sábado el segundo amistosos de la pretemporada ante el Ferencvaros húngaro. Hoy Vinícius estrena renovación y Diomande se dejará ver por Valdebebas.
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