«Venimos de una cultura que quieren robar». La frase de la rapera Silde retumbó entre los altavoces frente al Auditorio Alfredo Kraus. Esta no es solo una letra de rap, sino una declaración de intenciones en una jornada donde la cultura urbana tomó el protagonismo en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
La explanada frente al auditorio acogió la propuesta «Rebel Walls. Urban Stories», impulsada por la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031 y que sirvió de antesala al acto de Honores y Distinciones de las Fiestas Fundacionales. El evento reunió a decenas de artistas de rap, freestyle y danza urbana con un objetivo común: demostrar que la llamada «Rebelión de la Geografía» también se escribe con bases de hip hop, movimiento y talento juvenil.
Entre chándales oversize, gorras, cadenas y zapatillas deportivas, sobre el escenario se vieron bailes cargados de fuerza y se rapearon canciones dedicadas al amor, a las islas y a la chulería, o como por allí se escuchaba: al «fronteo».
El rapero Dishy-D interpretando dos de sus canciones en el acto ‘Rebel Walls. Urban Stories’. / J.PEREZ CURBELO
Bailar lo que no se puede decir
Entre ellos estaba el grupo de danza La Dupa. Dominique Rodal forma parte de este y lleva vinculada al baile urbano desde 2008. Para ella, la danza siempre ha sido una forma de comunicación. Una idea que comparte con Josué López, que comenzó a bailar hace dieciséis años para «expresar aquello que vivía» en su día a día. A su lado, su compañera Paula Trinidad recordó que llegó a esta disciplina porque encontró en ella una manera de expresar sentimientos que no podía decir con palabras.
Los tres coincidieron en la importancia de que iniciativas como esta den visibilidad a disciplinas que muchas veces permanecen en segundo plano. Los compañeros también reivindicaron que estos espacios sirvan para que las nuevas generaciones tengan lugares seguros donde aprender, crear y compartir.

Curiosos que se acercaron a disfrutar del acto ‘Rebel Walls. Urban Stories’ / J.PEREZ CURBELO
La música llegó con el rapero Dishy-D, que presentó dos canciones personales. Para él, escribir siempre fue una forma de exteriorizar emociones. «Yo veo mi vida como una historia e intento usar mi música casi como un diario», explicó. En sus letras conviven la búsqueda de identidad, los vínculos con su tierra y las reflexiones más íntimas. Participar en un evento como este supone, aseguró, «una oportunidad que nunca he tenido antes en mi vida».
La rapera Silde interpretó los temas «Manrique» y «Nebulosa». El primero, un homenaje a la identidad canaria y el segundo, una muestra de su trabajo más reciente. Desde pequeña encontró en la escritura una herramienta para reivindicar aquello que siente como propio. «Todos los canarios sentimos muchísima unión hacia nuestra cultura y los raperos también», afirmó. Entre el público, la propuesta también despertó el interés de turistas como Gianluca, un italiano que se acercó al ver la multitud reunida frente al escenario. «Es una propuesta muy buena para los jóvenes y para dar espacio a la música urbana», comentó. Todo un género que recuerda que el arte también nace en los barrios y a raíz de lo cotidiano.
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