Los organismos moldean el mundo a través de paisajes químicos invisibles

El aire, el suelo y el agua están impregnados de innumerables compuestos químicos que los seres vivos liberan constantemente para comunicarse. Sin embargo, un nuevo marco conceptual advierte que estudiar estas moléculas de forma aislada ya no es suficiente. Cuando estas señales se mezclan en la naturaleza, generan una «quimiodiversidad» capaz de dictar el comportamiento de especies enteras, condicionar la formación de hábitats y alertar sobre los riesgos reales del cambio global.

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