La vida alrededor de un futbolista rara vez aparece en los focos, aunque esté llena de cambios constantes. Aurora Páez lo vuelve a comprobar al poner rumbo a Estados Unidos para acompañar a su hermano, Pablo Gavi, en el Mundial de 2026.
Mientras la selección española se preparaba para el segundo partido contra Arabia Saudí en Atlanta, la familia Páez se instalaba en una rutina que mezcla viajes, nervios y vivencias.
Aurora, desde el avión donde atendió a Vanitatis, lo tiene claro: «Ver a tu hermano representar a España en su segundo Mundial es algo muy grande. Estoy muy orgullosa. Se lo ha ganado porque nunca se rinde«.
Pero incluso la ilusión tiene su contrapunto. Aurora admite que esta aventura también implica renuncias. «Me lo pasaré genial viendo allí los partidos, pero también echaré de menos hacerlo en mi pueblo con mis amigos porque lo vivimos al máximo», y es que los Páez-Gavira siguen muy unidos a Los Palacios y Villafranca, lugar donde Gavi nació.
El peso de los nervios y la fuerza de los lazos familiares
Gavi, con solo 21 años, afronta su segundo Mundial tras convertirse en Qatar 2022 en el goleador español más joven del torneo. Aurora ha sido testigo de todo lo que no se ve: lesiones duras, renuncias, presión mediática y horas de trabajo silencioso.
Aun así, confiesa que los partidos siguen removiéndole el estómago: «Me encanta disfrutarlos, pero he de decir que los nervios nunca se van«. Aunque ha encontrado una pequeña tregua emocional: «Estoy más tranquila cuando lo veo desde la grada, porque así nos tiene cerca«.
El recuerdo más intenso que guarda de esta etapa es reciente: «Fue muy emocionante para mí y para mi familia. Es increíble lo que se esfuerza día a día y se lo merece. Hemos pasado momentos duros y estoy segura de que nuestra abuela lo ha impulsado«.
Un Mundial desde dentro: ciudades, rutinas y descubrimientos
Aurora vive el torneo desde un espacio reservado a los familiares, una experiencia que combina emoción deportiva y descubrimiento personal. «Estoy segura de que la experiencia será increíble. Me encanta disfrutar de estos partidos al máximo porque es algo único«, asegura.
Su plan es claro: quiere aprovechar cada destino al máximo. «Nada de quedarme en el hotel. Cuando viajo, me encanta conocerlo todo«. Y mantiene una disciplina férrea: «En competiciones así me motivo mucho para ir al gimnasio y me levanto temprano para hacer algo de ejercicio, estudiar o hacer cosas del trabajo«.
Aunque ya conoce Estados Unidos, esta vez tiene un deseo especial: «Estoy ilusionada por volver y pasear por Beverly Hills«.
Comodidad, identidad y una cámara que nunca falta
Mientras España busca asegurar su pase a octavos, Aurora prepara su look mundialista sin complicaciones. «Me gusta ir cómoda a los partidos, ya que me encanta el momento antes de entrar al campo«, explica. Su elección es sencilla y simbólica: «La mejor opción es un vaquero y, obviamente, la camiseta de España«.
Entre sus imprescindibles de viaje, hay uno que nunca falta: «Mi cámara de fotos. Me encanta capturar cada momento y luego recordarlo. Es algo que me identifica«.
Selección favorita y acompañada por los suyos
La familia Páez-Gavira llegó a Estados Unidos un poco después de la expedición de la selección española, instalada en Chattanooga durante la fase de grupos.
Aurora, que vive el fútbol desde fuera del césped pero con la misma intensidad, resume lo que más le impresiona: «Me sorprende la cantidad de gente que mueve un Mundial, cómo se une un país entero«.













