Para abordar el gran problema que, según el CIS, preocupa ya a cuatro de cada diez españoles, el grupo Prensa Ibérica y Banco Santander pusieron en marcha en septiembre el Observatorio Social de la Vivienda en España, mediante un completo estudio sobre las percepciones sociales de la crisis de la vivienda, con el objetivo de entender esta compleja realidad, identificar las necesidades de los españoles y generar un debate territorial que permita proponer soluciones útiles. Tras analizar los resultados a nivel nacional, los de Catalunya y los de Andalucía, el estudio, elaborado por beBartlet como partner demoscópico a través de la empresa Cluster 17, culmina ahora con un apartado de preguntas dirigidas a los madrileños, que coinciden con el conjunto de los españoles tanto las causas de la crisis como las posibles soluciones.
A la hora de identificar las causas del problema, hay pocas dudas: la falta de construcción (64%) y los alquileres turísticos (50%) son los factores más citados del encarecimiento de los pisos en Madrid. Es una pauta similar a la media nacional (58% y 55%, respectivamente) y, de nuevo, la brecha ideológica es clara: los votantes de PP y Vox señalan mayoritariamente la falta de construcción de vivienda como origen del problema, mientras que los de Sumar y PSOE sitúan al turismo como el principal factor de presión sobre los precios.
En consonancia con lo anterior, facilitar la construcción de nuevas viviendas (69%) es la medida más respaldada por los madrileños ante la crisis habitacional, muy por delante de la segunda medida: agilizar los trámites para el desalojo de okupas (49%). Más atrás se quedan propuestas como la limitación de precios del alquiler (35%), la rehabilitación de viviendas antiguas (33%) y los programas de avales públicos (32%). Los votantes de partidos de izquierda priorizan limitar precios, rehabilitar viviendas y avales públicos, mientras que el electorado de derecha apuesta por construir más y facilitar desalojos.
Con todo, la idea de limitar los pisos turísticos suscita mucho más apoyo que poner coto a los precios del alquiler, una medida que divide las opiniones de los madrileños. En concreto, mientras el 76% estaría de acuerdo con que la Comunidad de Madrid limitara las licencias de los pisos turísticos, el apoyo a acotar el precio de los arrendamientos en zonas tensionadas se queda en el 51%, con un 45% que se muestra en desacuerdo.
La limitación de licencias de pisos turísticos cuenta con un respaldo transversal superior al observado en otras intervenciones sobre el mercado del alquiler, pues la comparten dos de cada tres votantes del PP (65%) y casi la mitad de los de Vox (45%). En cambio, la intervención de precios provoca una amplia brecha entre izquierda y derecha.
El 57% de los madrileños considera positivas las medidas impulsadas por la Comunidad de Madrid para favorecer el acceso a la vivienda. El 15% cree que la gestión en esta materia del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso está funcionando y un 42% opina que va en la buena dirección, pero deberían reforzarse las medidas. Un 31% de los madrileños las considera insuficientes. Existen diferencias por recuerdo de voto: los votantes de Sumar (66%) y PSOE (55%) creen que no están funcionando, mientras que entre los electores de PP (79%) y Vox (73%) predomina una valoración más positiva.
En medio de tanta polarización, hay espacio para dos reivindicaciones transversales. En Madrid (89%), como en el conjunto de España (91%), nueve de cada diez ciudadanos consideran necesario un Pacto de Estado por la Vivienda. Y ocho de cada diez (83% en Madrid y 79% en el conjunto de España) están a favor de un acuerdo político para reformar la ley del suelo, paralizada actualmente en el Congreso, a fin de agilizar la construcción de viviendas. El respaldo atraviesa todas las sensibilidades políticas y segmentos sociales.
La Comunidad de Madrid se caracteriza por un mayor peso del alquiler y una menor proporción de la vivienda en propiedad. En concreto, se sitúa por debajo de la media nacional en vivienda en propiedad (69% frente al 73%) y es la segunda autonomía con menor tasa de propietarios, solo por detrás de Baleares. En paralelo, el alquiler presenta un peso ligeramente superior al promedio español (20% frente al 17%), mientras que la residencia en vivienda familiar u otras situaciones se mantiene alineada con la media estatal (10%).
La principal barrera que señalan los madrileños para acceder a una vivienda en propiedad es no poder reunir la entrada de la hipoteca (36%), especialmente entre los más jóvenes, de 18 a 34 años (52%). Este problema presenta una importante brecha de género, pues supone un freno para el 42% de las mujeres y ‘solo’ para el 29% de los hombres. Y también afecta más a las rentas bajas: a un 53% de quienes ingresan menos de 1.000 euros mensuales, frente a ‘solo’ el 21% de los que tienen ingresos de 3.000 a 5.000 euros.
La preocupación por el acceso a la vivienda es más alta entre los madrileños (8,9 sobre 10) que entre el conjunto de los españoles (8,6). Esta inquietud es especialmente intensa entre los votantes de Sumar (9,4) y del PSOE (9,0), con puntuaciones ligeramente superiores a las que se dan entre los electores de PP (8,6) y Vox (8,6). En cambio, se mantiene bastante estable por nivel de renta, edad, y tamaño del municipio, lo que confirma la transversalidad social del problema.
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