Sergio de Larrea se llama, Larry la NBA le apoda con lo que evoca ese nombre. Por supuesto, el histórico susodicho que figura en el imaginario colectivo está en otra dimensión, pero De Larrea tiene algo especial, algo entre él y ese balón al que parece susurrar para decirle exactamente dónde ir cuando lo suelta, un artista que traza pases de alley-oop en masa con su mano derecha de seda. Porque al final Dios los cría y ellos se juntan, un jugador nacido para el show como el ex del Manresa Kaodirichi Akobundu-Ehiogu fue uno de los beneficiarios de esos apetecibles pases de De Larrea.
Con esa marcada firma de autor, el base de 20 años y 1,96 asombró con un doble-doble de 16 puntos y 12 asistencias con un 3/7 en tiros de campo y un 2/5 en triples para conducir a los Dallas Mavericks a su primera victoria en esta Summer League ante los Memphis Grizzlies (96-88).
“Tiene un sentido del juego asombroso”, destacaba el entrenador de Dallas, Joe Boylan, lanzando piropos a granel a De Larrea como pases de alley-oop el ex del Valencia, modestia ante todo.
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