Han tenido que pasar cuatro años terribles, coronados por un descenso a Primera RFEF y el peor momento en la historia del club, para que Real Z LLC, la propiedad, ese multigrupo inversor que desde 2022 se está encargando de hacer un daño deportivo terrible al Real Zaragoza, haya aprendido del error básico que ha cometido en los cuatro proyectos anteriores. Por primera vez, el director deportivo ha elegido a su entrenador, en este caso Lalo Arantegui a Ibai Gómez, y entre ambos hay una simbiosis que ayuda a pensar en que el barco pueda llegar a buen puerto. Al menos, la lógica dicta que el proceso es ese, aunque después el fútbol tenga caminos inescrutables.
Carcedo llegó por Sanllehí, no por Torrecilla, y Escribá lo hizo antes de que arribara Cordero. Unir en un proyecto a Víctor y Cordero fue un dislate y Gabi nunca habría sido la apuesta de Indias
Lalo Arantegui llegó en marzo y desde el principio su candidato en caso de descenso era Ibai Gómez, favorito también de la secretaría técnica, de Fran Gracia, y que además era el elegido en el caso de una improbable permanencia que no se dio. La apuesta por Ibai tiene todas las bendiciones de la cúpula deportiva, lo que se nota en la forma de trabajar y en la complicidad que muestran entrenador y director deportivo y eso, que debe ser siempre así, el Zaragoza no lo ha tenido claro en estos años, al contrario, ha ido dejando que cada proyecto naciera malparido desde el minuto uno. Y así ha ido, con años de penurias peleando por no bajar hasta que al final se consumó la tragedia de dejar el fútbol profesional en España.
Carcedo y Torrecilla, en la presentación del entrenador riojano en 2022. / Jaime Galindo.
En 2022, tras la compra de las acciones de la Fundación Zaragoza 2032, Raúl Sanllehí, nuevo director general y que pilotó esa operación, tenía señalado a Juan Carlos Carcedo como entrenador porque se conocían de la etapa en el Arsenal de ambos, uno como segundo de Unai Emery y otro como director de Fútbol. Después, decidió la continuidad de Torrecilla, que renovó y no lo hizo JIM, y que por tanto no eligió a Carcedo. Uno y otro se fueron a la calle a principios de noviembre de 2022.
Sanllehí escogió entonces a Fran Escribá para el banquillo de manera inmediata y, tras tantear otras posibilidades para la dirección deportiva, como Lalo, sobre todo el actual director deportivo, que ya entonces estuvo a un paso de volver, la propiedad impuso a Juan Carlos Cordero, que estaba en el Tenerife y al que hubo que esperar hasta inicios de enero de 2023 tras una desvinculación que comportó un arreglo económico.

Escribá, junto a Cordero y el director financiero, Mariano Aured. / LAURA TRIVES
Obviamente, Escribá no era un técnico de Cordero y el verano de la 23-24 mostró fisuras en la planificación de la plantilla para que esa temporada empezara bien y la caída fuera brutal y llegara Julio Velázquez, este ya técnico de absoluta confianza para Cordero, una apuesta que no salió bien para que el descenso fuera de nuevo una amenaza.
En marzo de 2024 arribó Víctor Fernández, propuesto por la propiedad y aconsejado por el propio Cordero por lo deteriorada de la situación y para buscar una calma social que ayudara a la permanencia, pero ya el tramo final de esa Liga mostró fisuras por el opuesto carácter de ambos y que se hicieron mucho mayores después. Víctor se aseguró una doble vía, o bien de técnico por una temporada o de una especie de mánager-embajador por 3 años, en ambas con mando en plaza.

Víctor, Cordero y el entonces jefe de los Servicios Médicos, Ireneo de los Mártires. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Eligió seguir en el banquillo y la propiedad se reunió antes con él que con Cordero, que quedó en segundo plano en las decisiones de ese verano, donde la última palabra siempre fue del entrenador zaragozano para que el proyecto en diciembre de 2024 se cayera del todo con la espantada en forma de dimisión tras perder ante el Oviedo de Víctor Fernández y que Cordero recurriera a Miguel Ángel Ramírez, el que más se acercaba a lo que pretendía para el banquillo, después de que otros (Francisco, Sergio González o Gabi) dijeran que no. Ramírez fue también una apuesta fallida.
Gabi sí quiso en marzo de 2025 tras caer Ramírez y con él Cordero y en su fichaje desde el Getafe B el club azulón se llevó la cesión de Liso. A Indias hubo que esperarle hasta junio. Gabi se había asegurado seguir en caso de permanencia y el paripé del club, que anunció y presentó a Indias para que él negociara con el madrileño, no se lo creyó nadie.

Gabi, Txema Indias y su ayudante, Antomnio Acosta, en el stage en Los Ángeles de San Rafael. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Indias nunca hubiera elegido al excapitán rojiblanco, ni en el peor de los escenarios, como míster y el proyecto de nuevo nació con ese error de base, que no enmendó la llegada de Sellés ni después de David Navarro, con el director deportivo ya fuera de la foto y Lalo de relevo en ese cargo. Ahora, el error de salida ya no se comete.
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