Todo parecía encaminado a que fuera un último festivo Trofeu Taronja en la calurosa noche mestallera. El Valencia CF salió enchufado, Filip Urginic marcaba posiblemente el mejor gol de su carrera y el equipo mostraba una intención y una intensidad muy superiores a la mayoría de partidos oficiales. Pero pasada la media hora, empezó a poner en práctica una conducta autolesiva que empezó por la roja a José Luis Gayà en una dura entrada que no venía a cuento, que continuó con Guido Rodríguez regalando en bandeja el gol del empate y que finalizó con Danjuma fallando dos ocasiones manifiestas antes de que el Newcastle marcase el gol de la remontada.
El equipo de Carlos Corberán no pudo acabar con buenas sensaciones la fase de preparación y ya enfila la competición en una situación anómala para un club de élite: sin ningún lateral derecho y con el mediapunta Ryunosuke Sato como único extremo. Todo mientras Kiat Lim, el primogénito del ‘artista’ que ha pintado el deforme y absurdo cuadro que es el Valencia CF actual, se sentaba junto con Javier Solís, director general, en el palco por primera vez.
Y eso que el partido empezó con un, planteamiento, el de la primera parte, en el que Carlos Corberán hizo de la necesidad virtud y a falta de extremos y laterales reconstruyó todo el dibujo. Pepelu se metió como tercer central para ganar densidad defensiva y un recurso en salida de balón al variar su altura en el campo, los carrileros (Gayà izquierda y Vázquez derecha) ofrecieron la amplitud y a partir de ahí, la posibilidad de juntar a varios hombres por dentro, con Sato y Guerra como mediaspuntas móviles y Ugrinic liberado para ganar metros por la presencia más posicional de Guido.
El ‘invento’ salió bien y aportó consistencia, fruto de ello, de hecho, llegó el primer gol del partido, un zurdazo antológico de Filip Ugrinic desde media distancia por toda la escuadra. Celebraba Mestalla la mejor acción que le ha visto al suizo desde que llegó al conjunto blanquinegro.
Gayà se pasó de frenada: roja directa
El Valencia, sobreexcitado en los duelos, muy aguerrido en la presión y mostrando mucha más intensidad que en muchos partidos de la temporada pasada en Liga, robaba y se plantaba en campo contrario contra un Newcastle que le amenazaba a la espalda con cuentagotas. Esta manera de jugar fue la vida y la muerte para Gayà, porque minutos después de protagonizar una gran jugada de ataque para su equipo, cometió una falta imprudente y fuera de lugar en un amistoso que le costó la tarjeta roja directa, dejando a los suyos con 10.
El equipo se rehizo con Sato en el carril, perdiendo presencia por dentro y quedando obligado a retroceder unos metros su línea de presión, permitiendi ganar campo a los ingleses, pero mostrando una solvencia defensiva importante. De hecho, la mejor ocasión antes del descanso estuvo en las botas de Javi Guerra, con un buen disparo tras una gran acción individual de Jesús Vázquez.
Salió el equipo enchufado a la segunda parte, queriendo demostrar ante su público. Con esas ganas rozó el segundo poco después de la reanucación, poniendo Guerra una falta al espacio sacando rápido y disparando Guido fuerte y raso, encontrando la respuesta de Hornicek con una gran mano.
Tiro al pie de Guido
A pesar de ello, el Valencia CF se pegó un tiro al pie. En una situación totalmente controlada Guido Rodríguez le regaló el balón al delantero de Las Urracas, Yoane Wissa, que batió fácil a Dimitrievski para empatar el partido y meter a los suyos de lleno en él tras 50 minutos de práctica incomparecencia.
El signo del partido cambió por completo. Es cierto que el Newcastle tampoco se convirtió en un martillo pilón, pero sí alejó al Valencia de su campo con cierta solvencia, tratando de hacerle daño, pero topándose con una defensa valencianista bien ordenada y con un sobresaliente Pepelu.
Danjuma perdonó dos veces, el Newcastle castigó
Las mejores del Valencia en ese tramo llegaban a la contra y con un David Otorbi muy activo que pudo sumar dos asistencias si no fuera por la mala resolución de Arnaut Danjuma, al que regaló dos goles, pero en una se equivocó en el control y la otra en el remate, invitando a participar a la primera Ley del Fútbol: quien perdona la paga. El Necastle le dio la vuelta con ganando la espalda y finalizando un dos contra uno frente a Dimitrievski.
Con Otorbi como única nota positiva del tramo final y Mestalla impacientándose antes del primer partido de Liga por la toma de decisión de sus jugadores se llegó a la clausura de un partido que lamentablemente pasará a la historia y que supone un episodio más en la indigna despedida que el club le lleva dando en los últimos años al estadio que vio brillar a grandes campeones. Una pena de último Trofeu Taronja en el coliseo de la Avenida de Suecia.











