Siete de la tarde de un sábado de Hogueras. El calor del día remite muy lentamente mientras muchos alicantinos, que ya disfrutaron la mascletà, descansan, se refrescan y ponen todo a punto para salir a los racòs y barracas en esta primera noche de fiesta. Pero a esa misma hora, en un campus universitario vacío y apacible, las salas de estudio albergan a varias decenas de alumnos que todavía tienen alguna cuenta pendiente con su historial académico.
En la biblioteca de la Universidad de Alicante (UA) se respira un aire de domingo, y el sol se apaga entre silencio y aire acondicionado, muy lejos del bullicio y el bochorno que impera en las abarrotadas calles de la ciudad en este primer día grande de Hogueras. Ahí, los que están obligados a hincar codos procuran no pensar en su grupo de amigos y en el plan que llevan para la noche.
Calendarios problemáticos
«Nos toca borrarnos de Instagram para no ver la gente que sale», reconoce Nacho Lillo, un estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Valencia. Alberto Verdú, otro compañero de carrera, también alicantino, adelanta su plan para este año: «No vamos a salir ni un día».
Ellos dos, que cursan su grado en el campus de Alcoy, sufren la desventaja de estudiar en una universidad valenciana que no contempla el calendario festivo de Alicante. Sus recuperaciones empezaron la semana pasada y concluirán en la primera de julio. «En la UPV No tienes ni descanso, como aquí que tienen para ir a las Hogueras y tal, de una semana, dos», explica Verdú, que además critica que «hasta las notas te las dan incluso la semana que tienes antes de empezar la recuperación».
En la UPV No tienes ni descanso, como aquí que tienen para ir a las Hogueras y tal
«Como las tenemos tan apretadas y es tanto temario de todo el año… si hubiésemos tenido un parón bien, pero así no podemos perder ni un día», lamenta Verdú. A este par de futuros ingenieros, que tienen que recuperar 3 y 4 exámenes, les acompañaba Bianca Romila, amiga que cursa el último año de Criminología y que aspira a ser inspectora de la Policía Nacional.
Hay quien pasará estas fiestas con la vista clavada en la pantalla o en los apuntes. / INFORMACIÓN
La joven, aunque sea alicantina de adopción por sus estudios, sí que quiere disfrutar de las Hogueras lo poco que pueda. Su situación es más desahogada que la de sus amigos: solo le falta aprobar una recuperación y entregar este julio su TFG, que ya tiene avanzado. Romila, que estudia en la UA, terminó sus finales el 12 de junio y tras dos semanas de pausa, que no tanto descanso, empieza las recuperaciones el 28 de junio.
Al fin y al cabo me tengo que organizar yo sola, si veo que puedo, salgo y si no, pues nada
«Tengo la presión de que me queda esa asignatura para acabar la carrera y no me quiero quedar otro año más por una asignatura», admite Romila, que en función de su confianza de cara al examen saldrá de fiesta o no. La joven no se compró con antelación ninguna entrada ni abono para no comprometerse. «Al fin y al cabo me tengo que organizar yo sola, si veo que puedo, salgo y si no, pues nada», manifestó.
Recuperaciones y PAU en plena fiesta
Las salas de la biblioteca no estaban llenas como en una época de exámenes, desde luego, pero ni mucho menos estaban vacías. Las exigencias del estudio son transversales a opositores, estudiantes universitarios, de idiomas, de la Selectividad o incluso de Bachiller; y unos cuantos de todos estos colectivos estaban ocupando sillas y mesas en el espacio de lectura de la UA, el único que abre para los alicantinos un sábado por la tarde.

Entre libros, muchos estudiantes siguen preparando exámenes para esta última semana de junio y primera de julio. / INFORMACIÓN
Se daban un merecido descanso en el lobby del edificio dos estudiantes de primero de Bachillerato, Marcel López y Guillermo Baeza; y una compañera, Mar Ponzán, que se presenta del 30 de junio al 3 de julio a la convocatoria extraordinaria de la PAU. Para ellos tres, salir en Hogueras es algo que ni se plantea.
López tiene que recuperar cuatro asignaturas y Baeza prepara la hazaña de redimirse en siete, todo ello el 25 y 26 de junio. Por eso Baeza no disimula al reconocer que en casa sus padres, directamente, no le dejan salir. Además, su compañero López es pragmático: «Al final queremos sacárnoslo y ya tener un verano tranquilo».
Nos da bastante FOMO, todos nuestros amigos están ya de verano
Para convencerse de que su misión merece la pena, Ponzán opina lo mismo: «Solo te pierdes una fiesta y tienes todo el verano para disfrutar». Ella sueña con estudiar Enfermería y va a presentarse a seis exámenes de la Selectividad con tal de alcanzar el ansiado 11,6, nota de corte de la carrera.
El FOMO de perderse Hogueras
Motivaciones muy serias que, sin embargo, no contrarrestan el FOMO, acrónimo en inglés con el que los más jóvenes se refieren a la ansiedad que da perderse algo que todos los demás van a disfrutar. «Nos da bastante FOMO, todos nuestros amigos están ya de verano», asegura Baeza.
López también lamenta perderse las que para él son «las mejores fiestas de todo Alicante». «A mí no me gusta ninguna fiesta, pero las Hogueras me gustan mucho», añadió pese a que ni él ni sus dos compañeros hayan sido nunca festeros. Solamente son alicantinos, y eso les basta para sentir la fiesta del fuego a flor de piel, por más que estas les haya tocado vivirlas entre libros y apuntes.
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