El mejor aliado contra la somnolencia en carretera llega a los Ford fabricados en España

Durante décadas, la industria del automóvil ha perseguido el mismo objetivo: reducir la carga mental del conductor sin apartarlo de la conducción. La llegada de los asistentes de mantenimiento de carril, los controles de crucero adaptativos o los sistemas de frenada automática fueron pasos importantes, pero ninguno había conseguido cambiar de forma tan evidente la experiencia al volante como Ford BlueCruise.

La tecnología desarrollada por Ford ya ha superado los cinco millones de horas de conducción sin manos y más de mil millones de kilómetros recorridos por usuarios de todo el mundo. Un volumen de utilización que ha permitido perfeccionar un sistema que hoy tiene un valor especialmente relevante en Europa: es el único asistente de conducción «hands-free» homologado legalmente para circular por autopistas y autovías europeas.

Y ahora, además, llega a un coche fabricado en España.

Almussafes pone a España en el mapa de la conducción asistida

La planta valenciana de Almussafes produce desde este año el Ford Kuga equipado con BlueCruise, convirtiéndose en el primer vehículo fabricado en España que incorpora una tecnología de conducción sin manos homologada para las carreteras europeas.

La importancia de este movimiento va mucho más allá de una simple novedad tecnológica. Supone que una de las soluciones más avanzadas de asistencia a la conducción deja de estar reservada a modelos de nicho o de precio elevado para llegar a vehículos familiares con una enorme difusión comercial.

Hasta ahora BlueCruise estaba disponible exclusivamente en el Mustang Mach-E. Su expansión al Kuga y posteriormente al Puma, ambos modelos estratégicos para Ford en Europa, representa una democratización de una tecnología que hasta hace poco parecía reservada al segmento premium.

¿Por qué BlueCruise es diferente?

Conviene aclarar algo desde el principio. BlueCruise no es conducción autónoma.

El conductor sigue siendo responsable del vehículo y debe mantener la atención permanentemente sobre la carretera. Sin embargo, el sistema permite retirar completamente las manos del volante cuando se circula por las denominadas Blue Zones, tramos previamente cartografiados y homologados por Ford.

En esos recorridos, el coche se ocupa de: Mantener el vehículo centrado en el carril, gestionar aceleración y frenada, adaptar la velocidad al tráfico, mantener la distancia de seguridad y realizar correcciones continuas de trayectoria.

Todo ello mientras una cámara infrarroja monitoriza constantemente la mirada del conductor. Si detecta que deja de prestar atención a la vía, emite advertencias visuales y sonoras. Si no recibe respuesta, el vehículo puede incluso reducir progresivamente la velocidad hasta detenerse de forma segura.

Es precisamente esta combinación entre automatización y supervisión permanente la que marca la diferencia frente a otros sistemas de asistencia.

El gran enemigo de las autopistas

Cuando se habla de seguridad vial suele pensarse en exceso de velocidad, alcohol o distracciones por el móvil. Sin embargo, existe otro factor igual de peligroso y mucho más difícil de combatir: la somnolencia.

Durante kilómetros y kilómetros apenas se producen cambios de dirección, las condiciones del tráfico suelen ser estables y el conductor permanece largos periodos realizando pequeñas correcciones sobre el volante. Esa repetición constante favorece la aparición de fatiga mental y disminuye progresivamente el nivel de atención.

La conducción por autopista tiene una característica particular. Es monótona. Aquí es donde BlueCruise aporta un valor que va más allá de la comodidad.Introduzca texto aquí

Al eliminar la necesidad de mantener una tensión continua sobre el volante y encargarse de las microcorrecciones constantes de trayectoria, el sistema reduce significativamente la carga cognitiva del conductor. No le permite desconectar, pero sí llegar más descansado mentalmente tras cientos de kilómetros.

La diferencia puede parecer pequeña sobre el papel. En la práctica, quienes han probado sistemas de este tipo durante largos desplazamientos coinciden en una sensación muy concreta: terminan el viaje menos cansados. Y menos cansancio significa menos riesgo de cometer errores.

Más de 28.500 kilómetros disponibles en España

Uno de los aspectos más llamativos de BlueCruise es su enorme cobertura.

Las Blue Zones ya alcanzan aproximadamente 28.500 kilómetros en España, lo que supone alrededor del 90% de las autovías y autopistas nacionales. En Europa la cifra supera los 133.000 kilómetros y cubre cerca del 94% de las vías rápidas del continente.

Eso significa que un conductor puede recorrer prácticamente cualquier gran corredor europeo utilizando esta tecnología durante buena parte del trayecto.

No se trata de una demostración tecnológica limitada a unas pocas carreteras experimentales. Es una solución diseñada para utilizarse de forma cotidiana.

Una ventaja frente a Tesla y otros fabricantes

Resulta llamativo que el primer fabricante en lograr esta homologación en Europa no haya sido Tesla, ni Mercedes-Benz, ni BMW.

Ford se adelantó a todos ellos en 2023 cuando consiguió la aprobación regulatoria para BlueCruise en el Mustang Mach-E. Desde entonces mantiene una posición singular en el mercado europeo.

Muchos vehículos disponen de asistentes avanzados capaces de mantener carril o gestionar la velocidad. Sin embargo, la inmensa mayoría obliga al conductor a mantener contacto físico permanente con el volante.

BlueCruise elimina esa obligación gracias a un sofisticado sistema de monitorización visual que garantiza que la atención permanece donde debe estar: en la carretera.

Kuga BlueCruise

Tecnología premium a precio generalista

Quizá la noticia más relevante sea que esta innovación deja de ser exclusiva de vehículos de alta gama.

Ford ofrece actualmente acceso a BlueCruise mediante suscripción mensual de 25 euros, anual de 280 euros o mediante activación permanente por 1.500 euros.

Además, puede encontrarse en modelos tan populares como el Kuga, desde unos 31.800 euros, o el Puma, desde aproximadamente 26.500 euros.

Es una estrategia interesante porque acerca una tecnología de vanguardia a conductores que utilizan diariamente las autopistas para trabajar, viajar o desplazarse por motivos familiares.

Y son precisamente ellos quienes más pueden beneficiarse de una herramienta concebida para reducir el estrés y la fatiga.

El futuro ya no consiste en quitar al conductor

Durante años se ha vendido la idea de que el objetivo final era el coche completamente autónomo. La realidad está demostrando algo diferente.

La mayor aportación de las nuevas tecnologías no está en sustituir al conductor, sino en ayudarle a conducir mejor y durante más tiempo en condiciones óptimas de atención.

BlueCruise encaja perfectamente en esa filosofía. No promete milagros ni pretende convertir el coche en un robot autónomo. Lo que hace es algo mucho más útil para millones de usuarios: reducir la carga mental en los trayectos largos y ayudar a combatir la fatiga que aparece tras horas de autopista.

Y el hecho de que esta tecnología, única en Europa y legalmente homologada para circular sin manos, ya esté disponible en un vehículo fabricado en España convierte al nuevo Ford Kuga en mucho más que un SUV. Representa la llegada de una nueva generación de ayudas a la conducción cuyo verdadero valor no está en la espectacularidad tecnológica, sino en algo mucho más importante: hacer que los conductores lleguen a su destino más descansados y, por tanto, más seguros.

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