Conmoción total en Llanes, que se ha visto brutalmente golpeada por el tiroteo en el cuartel de la Benemérita después de que un agente, destinado en Zamora, irrumpiese en el mismo para acabar con la vida de su exmujer, guardia civil destinada en el concejo. Las dependencias policiales se encuentran completamente acordonadas tras lo sucedido mientras la Policía Judicial ya investiga los hechos, en los que además de la mujer falleció su agresor tras ser atendido durante dos horas por los servicios sanitarios de la UVI móvil.
«Escuché los tiros y parecía una película, empezaron los policías y los guardias civiles a correr pistola en mano detrás de él», cuenta una testigo de lo sucedido, aún en shock por lo vivido.
«Después, un poco más tarde, entraron como tres ambulancias sonando muy fuerte, hacia la parte de atrás del cuartel, donde debía estar la mujer que murió», agrega quien aún no se quita de la cabeza persecución que presenció: «Eso sí que lo vimos, a los guardias y policías corriendo con las pistolas, cuando le buscaban a él». Fue en ese momento cuando se produjo el tiroteo en el que el agresor acabó herido, y posteriormente fallecido. Igualmente, un teniente de Ribadesella que quiso proteger a la víctima está herido grave. «Vimos a una mujer que gritaba y lloraba, creemos que es la esposa de uno de los heridos», señala otra testigo de los hechos.
A escasos metros del cuartel, Rosalía San Juan, vecina de Santa Eulalia y amiga de varias familias de guardias civiles, siguió lo ocurrido desde su vivienda. «Oí muchos gritos», relata. Poco después, varias esposas de agentes acudieron a su casa. «Lloraban como desconsoladas. No sabían nada, solo que no las dejaban entrar en casa», explica. Las mujeres permanecieron allí hasta que un familiar fue a recogerlas. Durante ese tiempo, la testigo vio llegar varias ambulancias y una UVI móvil.
Aunque no presenció el tiroteo, asegura que poco después les comunicaron lo sucedido. «Nos dijeron que un guardia civil había matado a la mujer. Yo no vi nada, solo todo el revuelo«, señala. También recuerda que una de las mujeres que estaba con ella y que conocía a la víctima se desmayó al enterarse de la noticia.
La fallecida, Laura C. V., de 50 años y que vivía desde hace mucho tiempo en Llanes, donde crió a sus tres hijos, era muy conocida en el concejo. Su exmarido, que tenía una orden de alejamiento respecto a ella, estaba destinado por ello en Zamora.
Pero la distancia y la orden de alejamiento no fueron suficientes impedimentos para que viajase hasta el cuartel de Llanes para acabar con la vida de su expareja.
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