Las puertas de la Plaza de toros se abrieron este sábado, de manera extraordinaria a las 17:15 horas, el motivo era evitar que el público siguiera entrando con el festejo iniciado, pero ni por esas se consiguió. Así que la tarde empezó con el trasiego de público en los tendidos cuando el primer toro ya pisaba el ruedo de la Plaza de España. Antes, el Club Taurino de la ciudad, le entregó a Manzanares el trofeo Santa Faz, que premia al triunfador de la feria del año pasado. Pero lo más notable fue la extraordinaria expectación generada horas antes del festejo, con un gentío, que en peregrinación a la plaza llenaba terrazas, aceras y todos los rincones de los aledaños de la plaza.
La genialidad de la terna, en especial del torero de la Puebla del Río ha sido conseguir que la gente acuda a las plazas con sus mejores galas, conscientes de que van a presenciar un magno espectáculo, todo un logro que ha hecho que personas que nunca se habían acercado a una plaza de toros, lo hagan ahora por primera vez. Es lo que tiene la genialidad. En el callejón, muchos rostros conocidos. Pudimos ver al President de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca y al director general de Interior, Vicente y junto a ellos el alcalde de Alicante, Luis Barcala. También el periodista Rubén Amón estuvo presente.
El primer toro, de nombre Campanito apenas se dejó torear con el capote. Recibió un severo primer puyazo, trasero en colocación de manos de Ángel Rivas. No hubo brindis en el primer toro de Morante, tras pedir permiso a la presidencia. Ya con la muleta, orante intentó desde el principio hacer que el toro humillara. El toro siempre salía muy suelto y costó fijarlo. Morante no quiso verlo y ya salió de inicio con la espada de matar. Sin construir una serie completa, se perfiló en la suerte natural, dejando una primera estocada que hizo guardia. Después llegaron dos pinchazos y una estocada corta agarrada. Volvió a perfilarse el de la Puebla dejando una estocada baja. Un primer acto que concluyó con una sonada bronca del respetable.
Lo que vino después, por parte de Morante cambió el signo de la tarde. Faroles, chicuelinas y un soberbio toreo a dos manos y a compás fue lo que nos encontramos con el cuarto de la tarde. Tras esto, el manojo de verónicas de auténtica locura, con la que Morante nos deleitó no se van a olvidar. Se llamó también Asturiano y permitió que Morante construyera una verdadera obra de arte con sus muñecas. Morante no brindó el toro, pero lo que hizo con la muleta va más allá de series, tandas o muletazos. La manera de colocarse, el ajuste en cada pase, el riesgo y la exposición en cada cite hizo que la faena mantuviera al público en vilo, en absoluto silencio pendientes de cada movimiento y perplejos ante un nivel de confianza tal, que la embestida dormida del toro hacía que todos contuviéramos la respiración cada vez que a Morante citaba con la voz.
No hay un torero más valiente ni un artista más completo que Morante. Y así se vio ayer en Alicante, con un toro de gran nobleza, pero con intenciones que a veces escondía. Pero lo más grandioso fue que Morante, además de todo lo escrito, se inventó una faena que el toro no tenía a priori, lo que le confiere mayor grandeza. Lo mató de una estocada algo tendida que fue suficiente y paseó una oreja de mucho peso, tanto como pueden pesar 11 mil almas metidas en una muleta. Soberbio Morante, que nos hizo olvidar la nada absoluta del primer toro.
Regresaba a su tierra José María Manzanares y lo hizo recibiendo a su toro con un manojo de verónicas a pies juntos sin moverse bordando el toreo de capa para rematar con una media arrebatada y una revolera que encendió los tendidos de Alicante. Manzanares lo bordó con el capote. Ya con la muleta, el toro se desplazó bina por los dos pitones, eso sí acusando tendencia a meterse por el izquierdo. Manzanares se lo sacó casi a los medios iniciando la faena con una serie por el pitón derecho, que fue templada y poderosa. Continuó por ese pitón obligándola cada vez más y llevándolo más largo en cada pase. Las series fueron ajustadas y la distancia siempre corta. Por el pitón izquierdo el toro tuvo otra embestida, con menos compás y menos entrega. Manzanares se mantuvo firme intentando limpiar cada muletazo y con la intención de seguir llevándolo largo. Volvió al pitón derecho con otra buena serie que devolvió la emoción a los tendidos para rematar la faena. Se hizo el silencio en la plaza cuando el alicantino se perfiló en la suerte contraria dejando una soberbia estocada arriba que fue suficiente. Cortó una oreja.
LA FICHA
- Tarde agradable en lo climatológico, una ligera brisa de inicio se tornó en molesto viento en el tramo final
- Lleno de no hay billetes en los tendidos
- Se lidiaron seis toros de Álvaro Núñez desiguales en presentación y de comportamiento desigual
- Morante de la Puebla: de catafalco y bordado de cristal, con las medias blancas. Estocada que hizo guardia, dos pinchazos, estocada corta agarrada y estocada baja. Bronca. Estocada entera y oreja
- José María Manzanares: de tabaco y oro viejo. Estocada en lo alto y oreja. Estocada en lo alto y oreja
- Andrés Roca Rey: de burdeos y oro. Estocada arriba y dos orejas. Estocada tendida y oreja
- Presidió José Antonio Fernández de la Dueña, muy equilibrado
Manzanares recibió al quinto cuidándolo, pues no andaba sobrado de fuerzas. Colocó dos buenos pares el malagueño Juan José Trujillo. Manzanares no brindó ninguno de sus toros. El toro escarbó mucho y se defendió en exceso. No pudo evitar Manzanares que perdiera las manos si le obligaba por abajo. Pese a ello, el alicantino no dejó de buscar siempre la buena colocación y así fue dando forma a una faena que fue a más. Se quedaba corto el de Núñez por el pitón izquierdo con mejores inicios que finales. Eso sí, por ese pitón Manzanares lo toreó despacio dejando algún natural de mucha profundidad. No fue este un toro fácil y además el viento, que sopló fuerte no ayudó, pero Manzanares sacó lo mejor que tuvo dentro el de Álvaro Núñez, con un arrimón final como muestra del compromiso del alicantino con su afición. Faena larga que remató con una gran estocada que pasaportó a este quinto toro, al que le cortó una oreja, sumando dos en el conjunto de la tarde.
Con el tercero, vimos a Andrés Roca Rey torear a placer con el capote. Tras un recibo combinando el treo a la verónica y las chicuelinas, un arriesgado quite por Saltilleras puso al público en pie en los tendidos. Ya con la muleta el peruano brindó al respetable. Se vaticinaba una faena grande. Desde los medios citó al toro a pies juntos con un pase cambiado por la espalda, desafiando al vendaval que soplaba y puso al público en pie.
El toro, de nombre Asturiano fue encastado y repetidor en la poderosa muleta de Roca Rey. Y de la explosión de las series iniciales al temple y el deleite con el toreo lento y en redondo. Por el pitón izquierdo, el viento se dejó sentir más y la muleta, en ocasiones era ingobernable, pero eso no impidió que el peruano abandonara los medios. Siguió toreando y volviendo con un molinete de rodillas, que en esta plaza gusta mucho. Mientras las series se repetían por ambos pitones, desde los tendidos el público acompañaba, a grito de ¡torero, torero!, todo lo que hacía el astro peruano. La gente estaba completamente entregada. Un estoconazo en la suerte contraria puso el colofón a una faena de dos orejas indiscutibles. Así llegamos al ecuador de la tarde.
Al que cerró Plaza Roca prefirió torearlo de capote tras el tercio de varas. Soplaba con fuerza el viento, pero el peruano, sin moverse de los medios realizó un quite combinando chicuelinas, tafalleras y gaoneras. Ya con la muleta, Roca Rey comenzó a pies juntos pasándose al toro muy cerca. El de Álvaro Núñez se movió mucho, pero sin entrega, pasaba por la muleta del peruano sin decir mucho. Pero la inteligencia del toreo y el dominio absolutos de la técnica fueron poco a poco encelando al toro, que no veía más que muleta delante. También Roca se inventó la faena, llena de muletazos sueltos de tremenda exposición. Y ante la exigencia el toro terminó rajándose en tablas. Terminó estoqueándolo en la misma puerta de toriles. A este toro le cortó una oreja sumando tres y formando parte de una tarde que fue un gran espectáculo. Lo que este sábado se ha vivido en Alicante no se va a olvidar.
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