pérdidas, contratos cuestionados y una fecha límite en 2028

La Fundación Puertos de Las Palmas se asoma a la liquidación atrapada en un callejón sin salida: no logra cumplir la orden ministerial que desde 2013 le exige dejar de ser pública, arrastra pérdidas recurrentes y depende de unos ingresos por alquileres que desaparecerán cuando revierta su sede en 2028 a la Autoridad Portuaria. Además, la auditoría realizada por Puertos del Estado pone reparos sobre la contratación de personal, los contratos menores, posibles fraccionamientos, conflictos de intereses, patrocinios mal justificados y debilidades de transparencia y control interno.

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