Hay un momento del verano en el que Madrid parece otra ciudad. El tráfico se aligera, las distancias se acortan y la agenda empieza a llenarse de planes que no necesitan demasiada prisa. La capital baja una marcha, pero no deja de suceder. Y mientras algunos restaurantes hacen una pausa estival, quintoelemento mantiene abiertas sus puertas los siete días de la semana para demostrar que quedarse en Madrid también puede sentirse como estar de vacaciones.
Un verano con Madrid a tus pies
En la séptima planta de Teatro Kapital, en pleno Triángulo del Arte, quintoelemento ha creado un espacio que cambia con el día. El almuerzo llega acompañado de luz, las sobremesas se alargan entre copas y cócteles y, cuando cae la tarde, la experiencia se transforma para recibir la noche bajo el cielo de Madrid.
La cúpula retráctil se abre por completo y la ciudad se convierte en parte del escenario. Diseño, tecnología y una cuidada programación artística se integran con naturalidad en el espacio, con intervenciones elegantes y sutiles que acompañan la experiencia sin robarle protagonismo a lo verdaderamente importante: la mesa.
Una cocina que también sabe jugar
La propuesta gastronómica sigue ese espíritu cambiante con una cocina contemporánea de raíz mediterránea que mira también hacia Asia y Latinoamérica. Una carta pensada para compartir, probar y dejarse sorprender, especialmente apetecible en los meses de calor.

Entre sus imprescindibles aparecen la Gilda quintoelemento, los dados de carabinero con aguacate braseado y chicharrón de lubina, el saam de panceta y ostra frita, las palomitas de langostino o la tortilla de camarones. Bocaditos llenos de contraste en los que el producto y la técnica se encuentran con una cocina desenfadada, creativa y llena de matices.
Para los días en los que el verano pide frescura, la carta propone opciones como la ensalada de encurtidos con maíz tatemado, crujiente de tortilla y zanahoria al wok, el sorbete de salmorejo o las vieiras con crema fresca de ají amarillo y huevas de trucha marinadas. También están los huevos de codorniz con tartar de atún, quisquilla de Motril y aguacate braseado.
Y para quienes prefieren ir directos a los clásicos de la casa, el steak tartar envuelto en cecina de chuleta con caviar es una de esas elecciones que dejan huella. Al igual que la propuesta del sushi bar, donde nigiris, makis, sashimis y otras especialidades japonesas se preparan al momento y se han convertido en uno de los grandes sellos gastronómicos de quintoelemento.
La sobremesa como plan en sí mismo

Aquí el verano no termina cuando se retira el último plato. La coctelería de autor acompaña cada momento del día con una propuesta pensada para prolongar la experiencia, mientras una bodega de más de 400 referencias reúne vinos nacionales e internacionales, espumosos y grandes etiquetas.
Una selección pensada tanto para quienes disfrutan descubriendo nuevas referencias como para los que ya saben exactamente qué quieren pedir cuando llega la noche.
Quedarse también sabe a vacaciones
Madrid tiene esa capacidad de sorprender cuando se vive sin horarios. Un almuerzo que se convierte en sobremesa, una copa que llega cuando empieza a caer el sol, una cena con el cielo abierto sobre la cabeza y la ciudad iluminándose poco a poco.
Porque quizá uno de los mejores planes de este verano no sea escapar de Madrid, sino mirarla desde otra perspectiva.
Y en quintoelemento, quedarse en la capital también sabe a vacaciones.

quintoelemento Restaurante
Atocha, 125 – 7ª planta | Madrid
Lunes a domingo, de 13:00 h a 02:00 h
Reservas: +34 91 853 26 28
www.quintoelementorestaurante.com














