Junts y PNV tendrán la ocasión de pedir elecciones en el Senado tras impedir Armengol que se votara en el Congreso

Junts y el PNV tendrán en el Senado su ocasión de confirmar con su voto que piden elecciones generales, después de que Francina Armengol impidiera que se votara en el Congreso.

Los nacionalistas catalanes, como había hecho el PP, impulsaron primero esa vía en la Cámara Baja y los nacionalistas vascos se sumaron este miércoles a la demanda en la sesión de control.

Míriam Nogueras, portavoz de la formación de Carles Puigdemont, registró el martes, apenas media hora después que el PP, una enmienda a la moción popular para instar a Pedro Sánchez a «disolver las Cortes y convocar elecciones generales» ante la «extrema debilidad» del Gobierno.

Esa iniciativa quedó bloqueada, junto a la del PP, por el veto de la Mesa del Congreso, que consideró que invadía «una prerrogativa exclusiva del presidente».

Después de amagar durante unas semanas, el PNV confirmó públicamente la petición de adelantar las elecciones. Su portavoz, Maribel Vaquero, entiende que «la legislatura está agotada» y que el Ejecutivo «carece de apoyos» parlamentarios suficientes.

La misma mayoría

Es ése giro, cada vez más acusado, de los socios tradicionales del sanchismo el que ha animado al PP para buscar una cosa en el Senado.

No ya tanto que se apruebe la iniciativa -que, sin duda, sale adelante por su mayoría absoluta-, sino un bloque amplio que «en el Congreso también tendría los votos» para haberla sacado adelante.

Entretanto, la Cámara Baja votará este jueves la moción del PP ya «cercenada», sin el punto que reclamaba elecciones, por el veto decidido por la Mesa, que se tomó «sin debate, ni pronunciamiento de los letrados de la Cámara». Simplemente, mediante «una ronda telemática» de contactos, sin reunión presencial.

En su recurso de reconsideración, los populares acusan a Armengol de imponer el criterio de Moncloa sin escuchar de verdad a los servicios jurídicos y sin motivar la resolución más allá de «una frase genérica».

Para sortear ese muro, el Grupo Popular ha llevado la moción completa al Senado.

«Sánchez impide que los españoles voten en las urnas por el miedo que tienen a que se expresen», afirma Alicia García, portavoz del PP en la Cámara Alta, a este periódico

«El sanchismo ha dado un paso más impidiendo que los diputados voten iniciativas por el pavor que tiene Sánchez a comprobar que ha perdido todos los apoyos y que las Cortes exigen elecciones generales».

Reproche y votación

El texto registrado constata «la necesidad de que el Gobierno y su presidente asuman la responsabilidad política necesaria por los múltiples casos de presunta corrupción» y «le insta a proponer la disolución de las Cortes Generales y convocar elecciones generales«.

Los populares describen a Sánchez como un presidente en «resistencia acobardada», que no ha remitido ni un proyecto de Presupuestos en toda la legislatura y evita cualquier escenario que evidencie su falta de apoyos, como un Debate sobre el estado de la Nación.

En la exposición de motivos, el PP sostiene que el Ejecutivo está «absolutamente descalificado para seguir ejerciendo el poder» por la acumulación de causas judiciales y la guerra abierta con los jueces.

La moción se debatirá y votará en el pleno del Senado del miércoles 24 de junio. Ese mismo día, Sánchez comparecerá en el Congreso para explicar la cascada de escándalos de corrupción que salpican al Gobierno y al PSOE.

Eso permitirá al PP articular un doble escenario: reproche político en la Cámara Baja y votación sobre elecciones en la Alta. «La democracia es más fuerte que el autoritarismo del sanchismo«, sentencia García.

El Grupo Popular en el Senado acusa a Armengol de un «acto de cobardía democrática» por impedir que los diputados votaran las enmiendas sobre elecciones.

Otras fuentes del PP en la Cámara Alta insisten en que Armengol «no es la presidenta del Congreso, es la ministra 23 del Gobierno de Sánchez; siempre a su servicio, bloqueando leyes del PP, mutilando leyes aprobadas por el Senado y ahora secuestrando iniciativas«.

Un simple whatsapp

Fuentes de la Presidencia del Congreso replican que los letrados sí intervinieron, aunque de forma telemática. Según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, enviaron a los miembros de la Mesa un mensaje de WhatsAppque ni siquiera recomendaba el veto:

«A la vista de los precedentes de acuerdos anteriores [la Mesa debe pronunciarse] respecto de su admisión o inadmisión, teniendo en cuenta que podrían invadir competencias constitucionalmente reservadas al Presidente del Gobierno».

A la vista de que los letrados «se pusieron de perfil», el PP insiste en que el órgano de gobierno del Congreso, con la mayoría de PSOE y Sumar, asumió en solitario la responsabilidad política de impedir el debate en pleno.

Para la dirección popular lo relevante, subrayan, es poder afirmar después que «con la misma mayoría con la que se ha aprobado en el Senado, el Congreso la habría aprobado». Y que ése es el motivo por el que Sánchez ordenó a Armengol el veto en la Cámara Baja.

Ése es el marco que Alberto Núñez Feijóo explotó este miércoles en la sesión de control, cuando llamó «cobarde» al presidente del Gobierno por «amordazar» el Parlamento.

El líder del PP acusa a Sánchez de no querer que «votemos en las urnas ni votemos en el Congreso» y de utilizar a la presidenta de la Cámara como dique de contención ante cualquier iniciativa que ponga en cuestión la continuidad de la legislatura.

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