«Mineros de Asturias», el análisis de Bernardo Díaz Nosty, centrado en la figura de Manuel Llaneza

La historia de lo mineros asturianos será protagonista el martes, 23 de junio, al hilo de la obra de Bernardo Díaz Nosty, periodista e investigador; doctor en Ciencias Políticas, a quien presentará el periodista Javier Cuervo, en último término «artífice» de que Díaz Nosty, que fue caterático de Periodismo en la Complutense y en la Universidad de Málaga, se haya decidido a publicar su trabajo, fruto de su tesis doctoral.

Llaneza, un líder anticipado a su tiempo

Mineros de Asturias” (editorial Renacimiento), orbita en torno a la figura del político y sindicalista Manuel Llaneza Zapico (1879-1931), fundador del Sindicato Minero y alcalde de Mieres. De padre ovetense, con antepasados alleranos, y madre langreana, y aunque nacido en Valladolid en 1946, Bernardo Díaz Nosty se siente asturiano. Es doctor en Ciencias Políticas y catedrático emérito de Periodismo de la Universidad de Málaga, donde reside desde hace tres décadas. Díaz Nosty descubre a un líder que, en alguna medida, anticipa otro tipo de sindicalismo más próximo a soluciones posteriores, posiciones reformistas, pactistas. “El despertar y el desarrollo de la clase trabajadora del subsuelo, él lo une al progreso de Asturias. Hay también en Llaneza una vertiente reformista que conecta con sectores empresariales, sectores de la burguesía y cierta prensa que está en esa idea de progreso regional”, asegura.

Un análisis desde el distanciamiento

Díaz Nosty realiza un análisis descrito por el distanciamiento en la narración de la historia, alejado este de los textos propagandísticos que glorifican e idealizan la vida del Sindicato, y de aquellos otros que, en la disputa política y sindical, denigran la figura de su líder. Al partir de la memoria de la efervescencia revolucionaria de 1934, que el autor abordó con anterioridad, descubre la moderación del Sindicato y de su líder como factor estratégico en la proyección pública de la organización, determinante en el diálogo obrero-patronal y, probablemente, en la difícil supervivencia de la industria hullera asturiana. Moderación que no se venció ante los envites de las corrientes que, a partir de 1917, apelaban a la lucha de clases en términos de ruptura y protagonismo histórico del proletariado. Las reivindicaciones de Llaneza se producen en el ámbito de una doble concepción, regeneracionista y regionalista, donde el progreso de la industria minera aparece directamente relacionado no solo con la mejora de la clase trabajadora, sino también con la de la sociedad asturiana en su conjunto.

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