La inteligencia artificial es, por ahora, un negocio inviable. OpenAI, la empresa responsable de ChatGPT, multiplicó sus ingresos en 2025 a un ritmo sin precedentes, pero aun así sus pérdidas netas se dispararon mucho más hasta alcanzar los 39.000 millones de dólares.
Según las cifras financieras de la compañía, adelantadas por el periodista independiente Ed Zitron y el Financial Times, la start-up de IA generativa registró el año pasado unos ingresos totales de 13.000 millones de dólares. Si a finales de 2024 ingresaba 1.000 millones de dólares al trimestre, a finales del 2025 generaba 2.000 millones al mes, convirtiéndola así en una de las empresas de mayor crecimiento de la historia.
A pesar de ese hito y de la creciente adopción de la IA, OpenAI sigue en números rojos. Así, las pérdidas pasaron de 5.000 millones de dólares en 2024 a 39.000 millones en 2025. Esa quema de dinero se debió al elevado gasto de la firma en diseñar y entrenar grandes modelos de lenguaje (o LLMs), en construir centros de datos y en fichar a profesionales del sector.
Una persona usa la aplicación de inteligencia artificial ChatGPT en el ordenador. / Europa Press / Archivo
Los documentos internos muestran que, en 2025, la empresa dirigda por Sam Altman destinó unos 19.000 millones de dólares a investigación y desarrollo y casi 6.000 millones más a ventas y marketing.
Sin beneficios hasta 2030
Esa evolución se ha mantenido en 2026. Durante el primer trimestre del año, OpenAI gastó 3.700 millones de dólares, más de la mitad de sus 5.700 millones en ingresos, según datos internos a los que ha accedido el portal especializado The Information. Su liquidez actual es de 73.000 millones en efectivo y valores negociables.
A principios de junio, OpenAI anunció que había presentado su solicitud para salir a bolsa en Estados Unidos, una operación que podría producirse en septiembre y catapultar su valoración hasta el billón de dólares.
No obstante, hay dudas sobre su modelo de negocio. Según estimaciones internas revisadas por The Wall Street Journal, la creadora de ChatGPT no espera ser rentable hasta 2030, cuando aspira a ingresar 275.000 millones. De cara a los próximos cuatro años, la compañía se enfrenta a un astronómico compromiso en gastos informáticos estimados en 665.000 millones. Cifras mareantes.
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