La fiesta de San Juan no es una alegría para todos. Cada año, son decenas las mascotas que sufren por los fuertes ruidos de los petardos que se lanzan en esta fecha, generando importantes cuadros de estrés en los animales.
Algunos llegan a escaparse o incluso a hacerse daño. «Lo vemos mucho, sobre todo al día siguiente. Perros que se han destrozado las uñas contra la puerta o que se han cortado al intentar saltar, porque se pueden tirar por la ventana al entrar en pánico«, explica el veterinario de la Clínica Haciadama de O Burgo, Alfonso Subiza, que sabe que la noite meiga de la próxima semana se saldará en A Coruña con varios perros y gatos asustados.
Si bien sensibilizar al animal es la mejor solución para evitar la ansiedad de las mascotas por el ruido, a los dueños la fiesta suele cogerles con el pie cambiado y sin un trabajo previo de preparación. Acostumbrar al perro es un trabajo «de meses», que debe hacerse de forma gradual, exponiéndolo poco a poco «desde a los ruidos más bajos hasta a los más altos», pero «aquí, uno se acuerda de Santa Bárbara cuando truena» y el San Juan suele llegar sin que los propietarios hayan preparado el terreno.
Es por eso, dicen los especialistas, que el peor error es no haberlo previsto con antelación, lo que lleva a los dueños a cometer graves equivocaciones esa misma noche que empeoran los nervios de las mascotas. «Hay quien intenta calmarlos enseñándoles lo que ocurre por la ventana y diciéndoles que no pasa nada. Pero ellos no entienden eso. Otros tratan de acostumbrarlos sacándolos a pasear cuando están en pánico. Son errores que se cometen mucho», asegura Subiza, que tampoco recomienda echar mano a la medicación sin consejo profesional, y menos si son fórmulas para humanos: «No es buena idea darles medicina que les dé sueño. Siguen teniendo miedo, pero se vuelve peor, porque están atontados y les cuesta moverse».
Cómo calmar el miedo de las mascotas a los petardos de la verbena de San Juan
El estrés acústico que sufren los perros y los gatos se debe a dos motivos. El primero es la ausencia de una buena socialización -en el caso de los canes- y el segundo es la falta de costumbre.
Y es que estos animales tienen la capacidad de adaptarse si se les prepara correctamente. «A los perros de caza, por ejemplo, les encantan los ruidos fuertes, porque saben que van a tener un premio», explican desde la clínica, a donde acuden muchos coruñeses en busca de soluciones de última hora, como los remedios medicinales.
Las fórmulas veterinarias son un modo de paliar la ansiedad por la pirotecnia y los petardos que sufren las mascotas, aunque deben estar recetadas siempre por un veterinario que conozca las características del animal. Existen tranquilizantes naturales para mascotas e incluso otras a base de olores que calman a perros y gatos, como las feromonas. «Las emiten las madres para apaciguar a sus cachorros y las hay sintéticas. Otra recomendación es cansarlos mucho ese día, sacándolos a pasear antes de los petardos».
Pero, si hay una idea por la que apuestan los veterinarios para tranquilizar a un animal asustado por los fuegos de San Juan, esa es la creación de un espacio seguro. Es decir, un lugar en el que la mascota se sienta protegida y en la que el ruido esté lo más amortiguado posible.
El veterinario recomienda escoger «la habitación más interior que tengamos», como «un baño o un trastero», y prepararla con anterioridad a que empiecen los ruidos de la noche coruñesa este 23 de junio. Conviene cerrar las ventanas y las persianas para reducir el sonido al máximo y tratar de disfrazar la pirotecnia con sonidos que el animal conozca, como «música relativamente alta o la radio a un buen volumen».
En el interior, el perro o el gato también tiene que estar cómodo. «Hay que poner cosas que le gusten, como su pelota favorita o esos juguetes que tienen premios dentro. También se puede colocar un cajón de madera cubierta de mantas y, cada vez que se meta en él, darle una golosina para que vea que ahí está bien y seguro», indica el profesional.
Igual de importante es no sucumbir a la tentación de la verbena y marcharse a las hogueras dejando al perro solo en San Juan. Subiza lo resume de forma clara: «No te puedes ir y dejarlo. Tienes que estar con él en ese nido».
Señales de que un perro o gato tiene ansiedad
Mientras se acompaña al animal en esos momentos de nerviosismo, conviene estar atento a sus señales físicas para actuar en consecuencia. Los ataques de pánico en los gatos son un poco menos evidentes, ya que «suelen esconderse», pero los perros lo exteriorizan más.
Los ojos muy abiertos y los temblores son señales de que los ruidos fuertes los están asustando. «Los perros lo pasan peor, no saben dónde meterse», asegura Subiza, que ofrece un truco para ver si el animal sufrirá o no durante la noche más mágica del año en A Coruña: «Si quieres comprobarlo, graba el sonido de un petardo y ponlo a cierto volumen, para ver qué hace». Si los nervios aparecen, quizá haya que cambiar el plan de bajar a comer sardinas en la noite meiga por una madrugada haciéndole compañía a nuestra mascota.












