Qué cerca estuvo Nueva Zelanda de dar la campanada. El equipo de Tim Payne logró un meritorio empate frente a una Irán alejada de su mejor versión pero que supo neutralizar el doblete de Elijah Just con goles de Rezaeian y Mohebi, que eclipsaron por completo a un desaparecido Mehdi Taremi.
No parecía este Irán-Nueva Zelanda el partido más atractivo del Mundial, pero rápidamente cogió emoción cuando los oceánicos dieron el primer zarpazo a los siete minutos. Triangulación perfecta entre Chris Wood, Singh y Just que el ’11’ culminó con una volea imparable. Muy floja la defensa de Irán.
Pero fue adelantarse en el marcador y Nueva Zelanda, que parecía una selección mucho más seria y competitiva de lo imaginado, empezó a pegarse tiros en el pie.
Reacción iraní
Primero dio el susto el portero Crocombe, que encadenó dos fallos en la misma jugada que pudieron costarle caros. No logró atrapar un balón en una mala salida en la que pudo cometer penalti y, después, en vez de despejar rápido, se durmió y la regaló a la frontal, donde Irán pudo anotar a placer. El disparo a puerta vacía se marchó desviado.
Irán y Nueva Zelanda no defraudaron en el Mundial / EFE
Perdonó una vez Irán, pero no dos. Pasada la media hora de juego, Rezaeian aprovechó el desconcierto en la defensa neozelandesa para empujar un balón muerto en área pequeña y poner así el empate en el marcador.
Doblete de Just
Mismo guion nos depararía la segunda mitad, con Nueva Zelanda de nuevo combinando como nunca y utilizando al delantero del Nottingham Forest, Chris Wood, como boya fija en el área para devolverle la pared a Just y que el extremo anotase su doblete particular y el segundo de los oceánicos.
Pero ni mucho menos se iba a dar por vencida Irán, que volvió a encontrar facilidades en la transición para que Rezaeian pusiese un centro lateral medido hacia la cabeza de Mohebi, que totalmente solo pudo dirigirlo sin oposición hacia el fondo de las redes, estableciendo el 2-2 que a la postre sería definitivo.












