La futura estación de fondo que tendrá la Región de Murcia no solo servirá para afinar los cálculos sobre las intrusiones de polvo sahariano. También pretende evitar que se adopten medidas restrictivas basadas en datos que no reflejen con exactitud el origen real de la contaminación atmosférica.
Una incorrecta aplicación de los descuentos asociados a fenómenos naturales puede tener consecuencias relevantes desde el punto de vista normativo. La legislación obliga a poner en marcha planes de calidad del aire cuando se superan determinados límites de contaminación, unos instrumentos que incorporan medidas destinadas a reducir las emisiones.
«Cuando tú estableces un plan de calidad del aire y medidas restrictivas, esas medidas tienen que estar justificadas en una realidad», señalaron los responsables técnicos. «No puedes restringir a un ciudadano si el dato no es bueno».
Según explicaron, el problema surge cuando una estación de referencia no resulta plenamente representativa de las condiciones atmosféricas de un territorio, como ocurre con la estación de Víznar (Granada) y la Región de Murcia.
Los técnicos insistieron en que el objetivo no es rebajar artificialmente los niveles de contaminación, sino garantizar que las decisiones se adopten sobre datos validados y con la menor incertidumbre posible. «Para poder planificar hay que tener buenos datos», resumieron.
También advirtieron de las dificultades que planteará la futura normativa europea de calidad del aire, cuyos límites serán más exigentes a partir de 2030. En regiones mediterráneas como la Región de Murcia, condicionadas por fenómenos naturales como las intrusiones saharianas, las altas temperaturas o la formación de ozono troposférico, alcanzar determinados objetivos puede resultar especialmente complejo si no se tienen en cuenta las particularidades climáticas de cada territorio.














