Al heredar un inmueble en una comunidad con el Impuesto sobre Sucesiones bonificado, suele ser conveniente declarar un valor alto, siempre que sea justificable

La venta de una vivienda heredada puede traer consigo una desagradable sorpresa en forma de una elevada factura fiscal. Muchos herederos cometen un error fundamental al declarar el valor del inmueble en el Impuesto de Sucesiones, una decisión que puede costarles decenas de miles de euros en el futuro. El abogado Andrés Millán ha desvelado una estrategia legal que permite optimizar la carga impositiva y ahorrar hasta 46.000 euros en la declaración de la renta (IRPF) al vender la propiedad.

El error común: un ahorro inicial que sale caro

El problema surge de una concepción errónea muy extendida. Al recibir una herencia, muchos contribuyentes intentan pagar lo menos posible en el Impuesto de Sucesiones y, para ello, asignan a la vivienda un valor bajo, a menudo el mínimo legal permitido. Según explica Millán, este valor se convierte en el ‘valor de adquisición‘ a efectos de una futura venta. Si, por ejemplo, se hereda un piso valorado en 100.000 euros y años después se vende por su valor de mercado, pongamos 300.000 euros, se genera una plusvalía de 200.000 euros.

Esta ganancia patrimonial tributa en la base del ahorro del IRPF a un tipo que puede superar el 20%, lo que en el caso anterior supondría el pago de casi 50.000 euros en impuestos. El experto advierte de que este error es especialmente doloroso en comunidades autónomas donde el Impuesto de Sucesiones está bonificado para transmisiones entre familiares directos, como de padres a hijos. En esos casos, el ahorro inicial en Sucesiones es mínimo, quizás unos pocos cientos de euros, pero el impacto en el IRPF futuro es demoledor.

Te ahorras 200 euros en sucesiones para pagar luego 50.000 más en IRPF»

Andrés Millán

Abogado

La estrategia fiscal para minimizar el IRPF

La clave para evitar este golpe fiscal es, precisamente, hacer lo contrario de lo que dicta la intuición. La «jugada inteligente«, como la define Millán, consiste en dar al inmueble un valor más alto en la declaración del Impuesto de Sucesiones, siempre que sea un valor real de mercado y defendible ante la Administración. «La jugada inteligente es, en comunidades con impuesto de sucesiones bonificado, dar un valor alto que sea defendible, idealmente apoyado en una tasación independiente», señala el abogado.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si el heredero hubiera declarado la vivienda por un valor de mercado de 280.000 euros, el coste en el Impuesto de Sucesiones (especialmente si está bonificado) apenas habría variado. Sin embargo, al venderla por 300.000 euros, la plusvalía sería de solo 20.000 euros. El impuesto a pagar en el IRPF se reduciría a unos 4.000 euros, lo que supone un ahorro neto de 46.000 euros respecto al escenario anterior.

Vivienda

Vivienda

La jugada inteligente es dar un valor alto que sea defendible»

Andrés Millán

Abogado

Cómo justificar un valor superior al de referencia

Es importante matizar que la Administración Tributaria establece un valor de referencia, que es el suelo mínimo por el que se debe declarar el inmueble. «No te puedes ir por debajo, pero sí puedes ir por encima si tienes un informe pericial que lo justifique», aclara Millán. Este es el punto fundamental de la estrategia: no se trata de inventar un valor, sino de ajustarlo a la realidad del mercado en el momento de la herencia.

Para ello, es fundamental contar con una tasación profesional e independiente o un informe pericial que sirva como prueba documental. Este documento será la garantía para poder defender ese valor de adquisición más elevado y, de esta forma, «hinchar» legalmente el valor de compra para que la futura ganancia patrimonial sea la mínima posible. Esta planificación es esencial para quienes saben que, tarde o temprano, venderán el inmueble heredado y no quieren que Hacienda se lleve una parte desproporcionada de su patrimonio.



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