- El turismo, en el punto de mira de los delincuentes
- La campaña que suplanta a Booking.com
- El factor humano, principal puerta de entrada
- Ataques más difíciles de detectar
- Un millón de euros en pérdidas
- Redes públicas y correos urgentes
- Los ciberdelincuentes no se toman vacaciones
La combinación de falta de personal cualificado, contrataciones temporales, sustituciones por vacaciones y una menor supervisión de los sistemas informáticos crea el escenario perfecto para que los atacantes logren acceder a datos sensibles, secuestrar sistemas y cometer fraudes económicos.
Así lo advierte a Confidencial Digital Miguel López, director para el sur de Europa de Barracuda Networks, compañía especializada en soluciones de ciberseguridad y protección de redes.
El turismo, en el punto de mira de los delincuentes
Aunque las grandes cadenas hoteleras siguen siendo un objetivo atractivo para los atacantes, los expertos alertan de que los establecimientos independientes y las pequeñas y medianas agencias de viajes son actualmente los más vulnerables.
Según explica López, estas empresas suelen disponer de menos recursos tecnológicos, cuentan con menos automatización y utilizan con frecuencia cuentas compartidas y accesos poco controlados.
Además, carecen en muchos casos de equipos especializados en seguridad informática capaces de detectar amenazas con rapidez.
Barracuda ha observado que en las organizaciones de menor tamaño el número de ataques por buzón de correo es significativamente superior al registrado en grandes corporaciones, lo que aumenta las posibilidades de que los delincuentes consigan su objetivo.
La campaña que suplanta a Booking.com
Una de las amenazas más activas en estos momentos está relacionada con la suplantación de la plataforma Booking.com.
Se trata de una campaña que ya ha sido detectada en distintos países europeos y que también afecta a España.
Los delincuentes envían correos electrónicos extremadamente realistas al personal de los hoteles simulando incidencias habituales del negocio.
Entre ellas figuran supuestas quejas de clientes, problemas con reservas, solicitudes urgentes o verificaciones de cuentas.
El objetivo es que el trabajador siga una serie de pasos que aparentemente parecen legítimos. En algunos casos se utilizan falsos sistemas de verificación o pantallas que imitan procesos de seguridad habituales.
Finalmente, la víctima termina ejecutando acciones que permiten instalar programas maliciosos capaces de robar credenciales o abrir una puerta de entrada a los sistemas del establecimiento.
La peligrosidad de estos ataques reside en que no recurren necesariamente a archivos adjuntos sospechosos, sino que se apoyan en situaciones cotidianas que forman parte de la operativa diaria de cualquier hotel.
El factor humano, principal puerta de entrada
Los especialistas coinciden en que el principal punto débil sigue siendo el factor humano. Según datos citados por Barracuda, alrededor del 60% de las brechas de seguridad tienen algún componente relacionado con errores de las personas.
Durante los meses estivales este riesgo aumenta. La llegada de trabajadores temporales, la necesidad de cubrir vacaciones y la presión derivada del incremento de la actividad turística favorecen que se relajen algunos controles.
Miguel López explica que en verano es frecuente que se compartan contraseñas, se concedan accesos provisionales que posteriormente no se eliminan o que empleados recién incorporados trabajen sin haber recibido formación específica en ciberseguridad.
A ello se suma que muchos departamentos tecnológicos operan con plantillas reducidas durante las vacaciones, lo que disminuye su capacidad para supervisar incidentes y responder rápidamente ante cualquier amenaza.
Ataques más difíciles de detectar
La evolución de las técnicas empleadas por los ciberdelincuentes está complicando cada vez más la labor de defensa.
Barracuda ha documentado campañas de secuestro de sistemas que aprovechan festivos o periodos de menor vigilancia para actuar.
En muchos casos los delincuentes utilizan herramientas legítimas presentes en los propios entornos tecnológicos de las empresas, lo que dificulta enormemente distinguir una actividad normal de una intrusión.
Además, la utilización creciente de sistemas basados en inteligencia artificial está permitiendo automatizar ataques y aumentar su velocidad de ejecución.
Los expertos también alertan del uso masivo de dominios falsos muy similares a los originales, archivos HTML aparentemente inofensivos, documentos PDF manipulados y códigos QR diseñados para redirigir a páginas fraudulentas donde se recopilan credenciales de acceso.
Un millón de euros en pérdidas
Las consecuencias económicas de sufrir un ataque durante la temporada alta pueden ser devastadoras para una empresa turística.
Además de los posibles pagos exigidos por los delincuentes, las compañías deben afrontar pérdidas derivadas de interrupciones operativas, cancelaciones de reservas, problemas en los sistemas de cobro y atención al cliente, así como daños reputacionales que pueden prolongarse durante meses.
Según explica López, los costes medios de recuperación tras determinados incidentes pueden alcanzar fácilmente el millón de euros en organizaciones medianas, especialmente cuando se produce una paralización completa de la actividad.
En el caso del turismo, donde buena parte de los ingresos se concentra en pocas semanas, cualquier interrupción puede tener consecuencias especialmente graves.
Redes públicas y correos urgentes
Entre los errores más frecuentes del verano destacan las conexiones desde aeropuertos, hoteles o redes inalámbricas públicas, así como la gestión apresurada de mensajes considerados urgentes.
Los delincuentes aprovechan estos comportamientos para obtener credenciales y secuestrar cuentas corporativas. Una vez dentro de los sistemas, pueden acceder a información de clientes, datos bancarios o comunicaciones con proveedores.
Barracuda señala que la toma de control de cuentas continúa siendo una de las consecuencias más habituales de los ataques de suplantación. En el sector turístico esto suele traducirse rápidamente en fraudes económicos, estafas a viajeros y robo de información sensible.
Los ciberdelincuentes no se toman vacaciones
Miguel López recuerda que el cibercrimen se ha convertido en una industria altamente organizada que funciona durante todo el año.
Los delincuentes saben que el verano genera un entorno especialmente favorable para sus actividades debido a la reducción de plantillas, la incorporación de personal eventual y el incremento de las operaciones comerciales.
Por ello, los expertos recomiendan extremar las precauciones precisamente durante estos meses.
Mantener actualizados los sistemas de protección, controlar estrictamente los accesos temporales, reforzar la verificación de pagos y formar adecuadamente a los trabajadores son algunas de las medidas consideradas esenciales.











