El Papa León XIV ha visitado el Centro Penitenciario “Brians 1” en Barcelona, donde ha dirigido un discurso a los internos lleno de esperanza y cercanía. Durante su intervención, ha afirmado que todo ser humano es “digno” por el mero hecho «de haber sido querido, creado y amado por Dios», y ha recordado que su amor misericordioso está siempre por encima de los actos cometidos.
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Los errores no definen a la persona
El Papa ha animado a los presos a no sentirse menos y a levantar la mirada cuando sientan que no vale la pena seguir adelante. Ha subrayado que “los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, una verdad que, según ha recordado, ya compartía San Agustín en sus Confesiones.
En este sentido, ha explicado que confiar en la gracia divina ofrece la posibilidad de cambiar las decisiones y elecciones, porque “el pasado no condena el futuro”. El Papa ha invitado a los presentes a hacerle un hueco al Señor en su corazón y a dejarse acompañar por su amor.
Un horizonte de esperanza
León XIV ha invitado a los internos a “seguir soñando el sueño de Dios” con un mensaje directo y personal: “¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!”. Ha insistido en que el Señor permite a todos empezar de nuevo, ya que ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en la capacidad de convertirse, arrepentirse y reconciliarse.

Finalmente, el Papa ha agradecido el trabajo de los capellanes y voluntarios de la pastoral penitenciaria diocesana de Sant Feliu de Llobregat y ha encomendado a los presos a la intercesión de Nuestra Señora de la Merced antes de impartir su bendición.










