Christian Gálvez y Patricia Pardo se han convertido en los grandes protagonistas de la histórica jornada vivida en el estadio Santiago Bernabéu. La pareja de presentadores ha sido la encargada de conducir el inicio de la ceremonia de bienvenida al papa León XIV, una cita de máxima responsabilidad en la que no han podido —ni querido— ocultar su profunda emoción y los nervios a flor de piel.
Agarrados de la mano en un gesto de complicidad y apoyo mutuo que reflejaba el ambiente de amor y felicidad del estadio, los comunicadores han confesado cómo les estaba superando la presión del directo ante una escena inédita. «Estamos pendientes y todos nerviosos», reconocía el madrileño con la voz algo entrecortada. A su lado, la gallega le tomaba la mano con fuerza para añadir: «Es el momento para el que todos nos hemos preparado. Ha llegado el gran momento por el que todos llevamos nerviosos meses y por el que apenas hemos dormido esta noche».
Para ambos, este encuentro con Su Santidad guardaba una carga emocional y espiritual muy profunda, tal y como ellos mismos han desvelado durante la retransmisión: Christian Gálvez ha querido dedicar este momento tan señalado a San Lucas, el evangelista de la misericordia y la inclusión, además de patrón de los médicos y los artistas; Patricia Pardo, por su parte, se lo ha dedicado a Santa Gema, una figura por la que siente un enorme respeto debido a la fuerte devoción que le profesan en su tierra natal, A Coruña.
«Hace 15 años que un Papa no pisaba España y que no miraba de frente a la Iglesia de Madrid», recordaba con acierto Pardo, justificando el enorme peso histórico que recaía sobre sus hombros.
Haciendo gala de su profesionalidad, la pareja ha logrado templar los nervios iniciales para conectar con el público del Bernabéu, logrando que los miles de fieles rompieran a cantar al unísono el primer gran lema de la jornada: «Contigo León, un solo corazón».
Radiantes y mostrando una gran sintonía, el momento cumbre para los presentadores ha llegado cuando el Papa León XIV ha accedido a la plataforma principal del estadio. En ese instante, Gálvez y Pardo han podido saludar personalmente al pontífice, estrechándole la mano y realizando la tradicional reverencia, coronando así una de las coberturas más exigentes y personales de sus respectivas carreras profesionales.
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