Después de darse un baño de masas en una misa multitudinaria este domingo en Cibeles y dirigirse esta mañana a los diputados en el Congreso y a los obispos, en la Conferencia Episcopal, el Papa ha protagonizado este lunes, tercer día de su visita, un acto de oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, en la catedral que lleva su nombre.
En este solemne acto, ha aprovechado la historia de la talla de la Virgen, que permaneció oculta durante mucho tiempo en la muralla, hasta que un derrumbe de los muros permitió encontrar la imagen intacta, para instar a la sociedad actual, donde siguen existiendo «aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan» a destruir los muros «porque para reemprender la ruta, son necesarios espacios que permitan vislumbrar el horizonte».
Un nuevo mensaje que podría leerse, entre líneas, que va dirigido a los muros reales y burocráticos que erigen algunos países y administraciones contra los inmigrantes, dado que está siendo una tónica de su visita mostrase a favor de los migrantes y más vulnerables de la sociedad y poner en valor la labor social de la Iglesia en este tema.
Esta mañana, por ejemplo, en el primer discurso de un Papa ante las Cortes, León XIV ha indicado que el «drama migratorio exige una respuesta» que debe pasar por una «acogida respetuosa y posibilidades reales de integración», respaldando así la regularización que ha puesto en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez.
Por el contrario, el Pontífice se ha enfrentado a Donald Trump por las guerras que ha emprendido y por liderar una política de mano dura con la inmigración y la Conferencia Episcopal con Vox por pretender dar «prioridad nacional» a las ayudas en España.
La Rosa de Oro
Al acto de oración y homenaje a la Virgen de La Almudena ha acudido precisamente la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, así como la Reina Sofía, el alcalde de Madrid, José Luis Rodríguez Almeida y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.
En este foro, el Pontífice ha entregado la Rosa de Oro, un rosal con flores, botones y hojas de oro, colocado en un jamo o vaso de plata y ungido previamente con el Santo Crisma e incienso, a la Virgen de La Almudena, patrona de Madrid, que se ha convertido en la cuarta virgen en España en recibir este reconocimiento de afecto y devoción de la Santa Sede, tras la Virgen de la Cabeza (en el 2009), la Virgen de Montserrat (en 2023) y la Virgen de la Esperanza Macarena (2024).
León XIV ha indicado en su discurso que la Rosa de Oro es un «símbolo del filial amor del Papa por la Virgen María» y ha recordado cómo la talla de la imagen fue encontrada en una muralla demolida que «produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo». En este momento es cuando ha hecho referencia a los muros, indicando que el «hecho providencial» de permanecer oculta y ser encontrada en el muro «señala el camino de Jesús».
«Edificar algo nuevo»
«En un primer momento, una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden, pero también abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos. En nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan. Y, a veces, […] preferimos por comodidad solo apuntalarlas y, más frecuentemente, ignorarlas», han sido exactamente sus palabras.
«Sin embargo, Nuestra Señora de la Almudena -ha continuado-, nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero, hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte».
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