«Llevamos tres años que, desde que empieza la temporada de verano, cada fin de semana vienen grupos distintos que hacen fiestas que duran días. De jueves a domingo. Hemos denunciado el caso ante el Ayuntamiento y el Consell, pero no hacen nada, y ya no podemos más». Los vecinos de la calle Pisa de Palma, donde esta madrugada cuatro jóvenes han resultado intoxicados de gravedad por gas, están hartos, y esperan que la desgracia sirva al menos para que se acaben estas prácticas. De hecho, el origen de la acumulación de monóxido de carbono podría estar en unas obras recientes realizadas para insonorizar la terraza, y que habrían cegado la salida de gas de la caldera.
Según explican los residentes, la propietaria de la planta baja del número 12 de la calle Pisa, en la barriada palmesana de sa Vileta, no vive allí, y desde hace tres años lo alquila los fines de semana. «Empiezan el jueves, con la llegada de desconocidos con maletas», comenta una vecina. «Se pueden juntar hasta una quincena de personas en la casa, y están de juerga hasta el domingo. El lunes viene una señora a limpiar, y el jueves siguiente vuelta a empezar con otro grupo. Llevamos así tres años».
Según comentan, las cuatro víctimas de la intoxicación de gas de esta madrugada formaban parte de un grupo más numeroso, de unas doce personas. De acuerdo con la información de los servicios de emergencia, sobre las seis de la mañana, un joven que regresaba tras salir de fiesta se encontró a cuatro personas —tres hombres de entre 23 y 33 años y una mujer de 34— inconscientes, tirados en distintos lugares del domicilio. Esta persona dio el aviso de inmediato, lo que probablemente salvó la vida a las víctimas. Cuando llegaron al lugar las primeras dotaciones de ambulancias, sus detectores de gas se dispararon. Los bomberos tuvieron que entrar con equipos autónomos de respiración para rescatar a los cuatro jóvenes, que fueron trasladados a Son Espases en estado grave, y a un perro.
Mientras intervenían los servicios de emergencia, otros residentes en el mismo edificio pidieron ayuda porque se encontraban indispuestos. Los sanitarios comprobaron que sufrían también intoxicaciones por gas, aunque de carácter leve. Hubo nueve personas atendidas, aunque ninguna tuvo que ser trasladada al hospital.
Los jóvenes se intoxicaron en los bajos de este edificio de la calle Pisa, en sa Vileta. / GUILLEM BOSCH
Los bomberos examinaron la casa y comprobaron que recientemente se había realizado una reforma en la terraza, que había tapado la salida de gas de la caldera. Aunque la investigación para determinar las causas del siniestro todavía está en marcha, los primeros indicios apuntan a que ahí podría estar el origen de las intoxicaciones.
«Creemos que este piso lo alquilan los fines de semana, porque vienen grupos distintos y montan fiestas que se prolongan días», se quejan los vecinos del inmueble. «Hemos llamado a la Policía, pero nunca pueden venir. Y hemos presentado denuncias ante el Ayuntamiento y el Consell, pero no hacen nada. En el Consell nos pidieron que aportáramos el anuncio de alquiler. ¿Es que tenemos que hacer su trabajo?».
Los vecinos desgranan todos los problemas que les provoca esta actividad. «Cada fin de semana tenemos a esta gente trasegando maletas, o se equivocan y llaman a tu timbre, y luego fiesta con música toda la noche y gritos en la calle. También han colocado un jacuzzi y montan fiestas sexuales en el jardín. Llevamos así tres veranos, es desesperante», confiesan.
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