En la extensa agenda de León XIV en Madrid, el Vaticano y la Iglesia española han buscado cubrir multitud de frentes, además del meramente pastoral. Interesaba mucho dirigirse a la juventud en la multitudinaria vigilia celebrada el sábado en la Plaza de Lima, junto al estadio Santiago Bernabéu, se buscaba potenciar el acento social en un momento delicado en Europa y en el mundo, con una visita a un centro que atiende a personas sin hogar y hasta se ha aceptado la invitación al Papa para pronunciar un discurso en el Congreso de los Diputados. Incluso se confirmó, horas antes de la llegada a España, que el Pontífice se reuniría con víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia, un encuentro que tendrá lugar este lunes.
Así, en ese intento por atender a distintas esferas se concibió el encuentro Tejer Redes como una forma de acercamiento de la sociedad civil al Papa. El evento se ha desarrollado esta tarde en el Palacio de los Deportes, ahora conocido por motivos de patrocinio como Movistar Arena, y en él han participado representantes de la cultura, la universidad, el deporte y los agentes sociales. A ellos y al resto de las más de 12.000 personas del auditorio, muy distinto que el que ayer le escuchó en un centro social de Cáritas, León XIV los ha interpelado en un doble sentido, interrogándose por el pasado, pero también por el futuro. De paso ha reivindicado el peso de la fe en la construcción de los valores occidentales.
«Cabe preguntarse con honestidad si el mundo, y en particular Europa, habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia», ha asegurado el Pontífice. «¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella le la fe?». La proclama frente a la secularización viene a reforzar una intención de presentar una Iglesia católica fuerte e incardinada en el mundo también presente, por ejemplo, en su homilía de la misa del Corpus en Cibeles cuando ha instado a que la religiosidad «no sea un museo del pasado».
Igual que ha mirado atrás para subrayar el papel de la Iglesia en las raíces de Europa, León XIV ha apuntado al futuro. «¿Qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?», ha inquirido. Y en ese sentido ha incidido en una de sus preocupaciones manifiestas, el entorno digital. «La comunicación nunca es neutral», ha afirmado.
La solución, ha sugerido, apunta directamente al nombre del acto. «Es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto», ha aseverado. «Tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin solo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz», aludiendo a todos los sectores convocados al Movistar Arena.
En ese tejer redes, la Iglesia, «experta en humanidad», ha incidido citando a Pablo VI, la religión, la fe, están llamadas a desempeñar un papel principal. «¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?», ha reflexionado.
No han faltado las alusiones a la cuestión social que vienen puntuando hasta el momento prácticamente todos sus discursos en este viaje. No podían faltar en presencia de los representantes de las patronales y los sindicatos, pero también de los vicepresidentes y ministros de Economía, Carlos Cuerpo, Trabajo, Yolanda Díaz y Transición Ecológica, Sara Aagesen, entre quienes se ha sentado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
«No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia», ha enunciado. Y ha recurrido a su reciente encíclica Magnifica humanitas para recordar que «las estructuras económicas e institucionales son justas solo en la medida en que sirven al desarrollo integral de persona y favorecen la participación responsable de todos».
Conducido por los periodistas Lara Siscar y Carlos Franganillo, antes que el Papa ha tejido redes el actor Antonio Banderas, quien ha calificado de «determinante» la relación entre la Iglesia Católica y el arte.
«La Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad», ha asegurado entre aplausos antes de contar su propia experiencia de búsqueda de Dios, «he sido víctima del hechizo de Dios», ha asegurado, y de recordar que el arte debe ser una alternativa a la violencia. «Todas las violencias», ha enfatizado además de pedir que la inteligencia artificial esté al servicio de los hombres, «y no al revés».















