El crimen de Javier Sánchez y su esposa Esther Latorre, ambos históricos exdirigentes de UAGA, ha cumplido diez días en los que la Guardia Civil ha ido esclareciendo los interrogantes que rodearon el descubrimiento de ambos cadáveres. En solo 24 horas, de hecho, ya se detuvo a los dos presuntos autores, a la hija del matrimonio, Carlota, y a su pareja, Luis Carlos; ese mismo día se celebró el funeral de las dos víctimas y el miércoles, 12 de agosto, los dos detenidos ingresaron en la cárcel de Zuera al apoyarse el juez de guardia en el atestado que la Policía Judicial fue instruyendo desde que el 8 de agosto se tuviera conocimiento de los hechos. Y, entonces, ya sospecharon que los responsables pertenecían al entorno de los dos fallecidos…
Desde entonces, y hasta su detención, se registraron varios acontecimientos extraños en el seno de los dos investigados, especialmente en el caso de Carlota. Primero, por la forma en la que reaccionó cuando varios familiares le comunicaron ese mismo domingo el fallecimiento de sus progenitores. Al acercarse al domicilio en el que residía en el barrio zaragozano de La Almozara, comprobaron que presentaba golpes en la cara. Por eso se trasladó ese mismo día al hospital una vez que también les informó de que estaba embarazada.
Su detención
Al día siguiente, el lunes 10, la Guardia Civil detuvo a Carlota, de 40 años, y a Luis Carlos, colombiano de 31, en las inmediaciones de este mismo inmueble. Y, en el momento de colocarles los grilletes, los agentes ya habían recabado suficientes pruebas como para proceder a la detención. En este caso, por el posicionamiento de sus teléfonos móviles en Tauste y por las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia, las cuales revelan que ambos llegaron allí el viernes por la noche y marcharon el sábado de madrugada.
Unas pocas horas en las que los investigadores también reconstruyeron los últimos pasos de los difuntos, ya que la noche anterior al crimen, la del viernes, ambos cenaron en un bar de este municipio perteneciente a la comarca de las Cinco Villas. Sobre las 01.00 horas, por ejemplo, Javier realizó una publicación en su cuenta de Facebook. Y en algún momento de la madrugada, vecinos de estos adosados situados en la ronda de Val de Volví (5) escucharon algún que otro grito.
Pero nada sospecharon. Y las alarmas solo se encendieron cuando ambos se ausentaron de una comida para celebrar el cumpleaños de Esther. Un cuñado del matrimonio se desplazó hasta la vivienda y, al acceder, fue testigo de la tragedia: Javier yacía muerto a cuchilladas sobre la cama mientras Esther yacía también muerta en el rellano. En ese momento comenzaron a barajarse las primeras hipótesis sobre lo sucedido. Se descartó la violencia de género y los agentes comprobaron que aquello no se trataba de un robo. Por el momento, los dos detenidos guardan silencio.
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