El barrio de Arenales está en pleno proceso de cambiar su imagen. La degradación y las actividades ilícitas son algunos de los motivos por los que muchas personas evitan transitar por la zona, a pesar de que se trata de un enclave céntrico de Las Palmas de Gran Canaria. El proyecto ArenArte, financiado por el Gobierno de Canarias, es una de las iniciativas que pretenden dar la vuelta a ese relato con un mosaico de piezas artísticas a pie de calle. En ese contexto, la artista Irene León acaba de dar la última pincelada de un mural con el que ha revitalizado la fachada de un edificio histórico.
La obra se integra en la serie artística Objetopolis, una reinterpretación de los objetos cotidianos que busca brindarles una nueva simbología. En palabras de Irene León, se trata de «rescatar objetos antiguos o piezas desechadas y construir nuevos artefactos» con unos usos no convencionales. Lo hace inspirándose en la imaginativa mirada de la infancia, que permite levantar un faro-chimenea donde pueda sentarse un niño, así como una maceta equipada con una vela y ruedas para navegar por el mar o recorrer la tierra. En cierto modo, sus pinceladas crean poesía a través de las imágenes, hurgando en las metáforas que esconden los objetos.
Fragmento del mural de Irene León / José Pérez Curbelo
La obra se encuentra en la fachada de un espacio creativo de cerámicas ubicado en una casa histórica rehabilitada
El mural se encuentra en la esquina entre las calles Molino de Viento y Pamochamoso, que son algunas de las vías que requieren una mayor intervención. Para esta pieza, la artista optó por fusionar el juego, la lectura y las plantas con la cerámica, puesto que la fachada donde ha plasmado su pintura es la de LABA Laboratorio de barro.
Este espacio de creación, dirigido por Carmen Sánchez, ha contribuido a dinamizar la zona con actividades para todas las edades, incluyendo residencias artísticas y una gran diversidad de formaciones. Del mismo modo, ha permitido rehabilitar un inmueble que fue construido a principios del siglo XX y que se encontraba en estado ruinoso.
Sin protección ni catalogación
Tal y como cuenta la propietaria del local, «no se había hecho ningún tipo de mejora a lo largo de los años», por lo que estaba «tapiada y llena de basura» cuando la adquirió hace cinco años. La planta baja fue una tienda de aceite y vinagre durante mucho tiempo, pero el establecimiento encierra una larga historia entre sus paredes que trasciende a ese negocio.
La casa fue diseñada por el arquitecto Fernando Navarro, uno de los principales exponentes del modernismo en Canarias, junto a su destacado discípulo Rafael Massanet y Faus. Este hallazgo fue fruto de la inquietud y las investigaciones de Carmen, quien consultó los planos originales del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria cuando se encontró con que la vivienda «no estaba protegida ni catalogada».
La fisonomía de un mural que deja respirar al espacio
Para crear las imágenes del mural, Irene se inspiró en las piezas de cerámica que Carmen forja a diario con las manos. La base de su trabajo como artista visual está en «construir mundos para imaginar otras formas de habitar» los espacios, una visión que se aplica igualmente a la distribución y fisonomía de su obra más reciente.
«Muchas veces, cuando pensamos en un mural, pensamos en una imagen enorme que lo cubre todo. En este caso son imágenes concretas que armonizan y crean un conjunto, pero no lo abarcan todo», desgrana.
La oportunidad de plasmar las visiones de muchos artistas en las fachadas de un mismo barrio se erige, a su modo de ver, como una herramienta para incentivar el cambio de varias formas: «Depende de lo que el artista quiera sugerir, pero puede modificar de manera sutil la manera en la que se transita, generar otros recorridos y cambiar un poco la mirada. El arte puede ser un vehículo para dialogar con el barrio y construir una nueva realidad».
Próxima parada: La Favorita
Así, con muchos trazos alineados en una misma dirección, continúa la línea de trabajo de ArenArte. Otra de las piezas que suma el proyecto es la de Daniel Rodríguez, quien homenajeó a Tomás Morales con un mural en la calle a la que da nombre.
Según adelanta el presidente de la asociación cultural Fuera de la Portada, Octavio Cardoso, la próxima parada será la antigua fábrica de La Favorita, donde se reunirán 17 artistas en el mes de octubre para llevar a cabo una intervención colectiva.
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