Un «problema técnico» en la organización de la Misa del Corpus Christi del Papa León XIV el domingo en Madrid, a la que están inscritas más de 250.000 personas, ha obligado a reasignar de nuevo todos los sectores a apenas una semana del evento. El cambio ha provocado una oleada de críticas en las redes sociales. «Es una vergüenza la reubicación que han hecho, una auténtica vergüenza», ha señalado el ex diputado de Vox por Madrid José L. Ruiz Bartolome en la red social X, anteriormente conocida como Twitter.
Para facilitar el buen desarrollo del evento y que los accesos sean fluidos y sin aglomeraciones, la Organización había situado a los inscritos previamente en la página web Conelpapa.es por diferentes sectores -como se hace en los estadios de fútbol-, repartidos en la calle Alcalá y en Castellana-Paseo de Recoletos desde la Plaza de Neptuno hasta la Plaza de Colón.
«Una nueva nomenclatura»
El pasado sábado, un día después de enviarles el sector asignado, la organización del Viaje apostólico del Santo Padre envió un correo a todos los inscritos informándoles de que «un error», del que no se especificaban más detalles, les obligado a resituar los sectores, desactivando el código QR de acceso que se les había enviado: «Nos vemos obligados a reasignar de nuevo todos los sectores para este acto y aprovecharemos este proceso para hacerlo con una nueva nomenclatura».
Según explicó la Organización del Viaje en un comunicado, el «error» solo ha afectado a la asignación de la Misa en Cibeles. «El resto de eventos no se ven afectados y sus entradas siguen siendo válidas», señalaban en un comunicado, donde explicaban que el QR primigéneo ya no era válido, y que se enviaría un nuevo código, que fue recibido por los inscritos el domingo. De hecho, por este «problema», las nuevas inscripciones para el acto en Cibeles tuvieron que estar paralizadas durante unas horas.
«Me sorprende muchísimo esto que ha pasado, que, además, le ha pasado a mucha gente. Yo me apunté en cuanto me enteré de que se podía, hará dos meses, y esperas estar razonablemente cerca porque debí ser de los primeros», explica vía telefónica el ex cargo de Vox, que tenía pensado ir con su familia. En un principio le fue asignada una zona cercana al centro del evento, junto a Banco de España, pero el domingo se llevó «un disgusto grande» al ver que le mandaban a la otro punta, casi a la Plaza de Colón. «Tenía mucha ilusión, pero ahora no sé si iré ya. Para verlo en una pantalla y estar pasando calor, igual lo vemos mejor en casa».
Según explican en redes varios inscritos al evento, hay muchos feligreses que se han visto perjudicados al mandarles a una ubicación mucho más lejana de Cibeles que la que tenían en un primer momento. «Del C2 al W8 me han mandado a mí, inexplicable. Lamentable», decía el usuario @Sr_Larrius. «A mi familia nos han reubicado en una localización mucho peor. No sé que tejemanejes hay por detrás de eso», comentaba otro.
«Lo veré peor, he salido perdiendo»
Tomás, periodista, tenía asignado junto a su familia -sus padres y su hermano- el sector C1, justo en la esquina del Banco de España, en la intersección entre el paseo del Prado y la calle Alcalá, justo delante toda la ceremonia, en primera fila, de acuerdo al e-mail recibido el pasado 29 de mayo. Sin embargo, al día siguiente, el 30 de mayo, la plataforma que organiza el viaje le envió un correo explicando que había habido un «problema técnico», motivo por el cual iban a «reasignar» de nuevo todos los sectores. El 31 de mayo, enviaron un nuevo correo -y definitivo- en el que se asignaba el nuevo sector, ahora renombrado. El nuevo es el Y9, unos 150 metros más atrás del centro de la acción. «Lo verá un poco peor, he salido perdiendo».
Sin embargo, hay otros inscritos que de igual manera se han visto beneficiados por el cambio. «Yo estaba con mi familia en la calle Alcalá y ahora estamos muy cerca de Cibeles», asegura María.
La elección de la Plaza de Cibeles, que se queda pequeña para la cantidad de acólitos del Papa que acudirán, hará que muchos feligreses no pueden verle si no es en una de las pantallas que se situarán en los alrededores, lo que también ha provocado críticas.











